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Chocolate con colágeno
Fecha: 07/02/2026, Categorías: Infidelidad Intercambios Autor: Tita, Fuente: SexoSinTabues30
... bañes primero, ¡aún goteas…!” y concluyó jalándole la picha. El negro me extendió su mano para ayudarme a levantar, y le di un beso. “¡Uhm, ya desayunaste!”, me dijo al sentir el sabor de la lefa, yo sólo sonreí; Moisés se llevó los dedos a la boca, aún estaban húmedos por la lefa que le extrajo a Rogelio cuando le jaló el pene amorcillado a mi amor chiquito, “Sabe igual que tu beso”, me dijo. Escuchamos correr el agua en la ducha y, tomados de la cintura, nos fuimos al comedor. Jugo de naranja huevos con jamón, al lado de ellos unas rebanadas de jitomate y tocino frito; pan con mantequilla y café. ¡El negro consciente bien a los amigos! Comenzamos a desayunar y al poco tiempo se nos unió Rogelio. –¡Qué rico nos la hemos pasado! –Exclamé después de haberme extendido en el sillón. –Toma, Tita, esto te gusta… –me dijo Rogelio ofreciéndome otro canuto y lo encendió. –¿Ya estás en forma para atenderme o me esperaré a que el negro termine? –le pregunté después de aspirar la primera bocanada y sentir el efluvio embriagador de la yerba. –Acabemos este cigarro entre los dos mientras esperamos a Moisés –contestó tomando el porro y le dio tres jalones casi seguidos para regresármelo. Cuando Moisés terminó de recoger la mesa y lavar los trastos, fue a la sala y nos vio echando humo, frunció el ceño y fue a abrir la ventana. La escena era la cabeza de Rogelio entre mis tetas, yo con una mano le ofrecía el cigarro y con la otra le jalaba el escroto. Par de tórtolos ...
... viciosos y calientes. –Ven a tronártela con nosotros –le dije arrastrando las palabras y con los ojos entrecerrados. –Sí, pruébala, te va a gustar, yo tampoco la había probado –insistió mi bebé. El negro se sentó en el sillón de enfrente y se comenzó a acariciar el falo, que le creció enorme y brillaba por la distribución del abundante presemen. “!Qué vergota!”, dijo Rogelio al darle un profundo jalón a la bacha. “¿Se la mamarías?”, le pregunté antes de hacer mi fumada, pero el nene ya se había dormido. Moisés se acercó, le puso la verga en los labios, pero Rogelio no reaccionó. –Mejor yo, negrito –le dije pidiendo verga. –Espera un poco y te la doy, puta –contestó Moisés y se puso a chuparle la verga a Rogelio, dándole jalones en el tronco. Después de un minuto me dio un beso con indubitable sabor a presemen. Luego me metió su verga en la boca y yo mamé como becerro sediento… Desperté en la cama, con el negro encima. Rogelio dormido a mi lado, pero con la verga muy estirada y húmeda. Seguramente Moisés nos llevó cargados a la cama y nos acomodó en ella peculiarmente: la cabeza de Rogelio descansaba en la almohada, pero la mía estaba a la mitad del camino. Sentí otra rica envestida del negro y éste volteó su cabeza para mamarle la verga a mi colágeno; así mamando y cogiendo, Moisés se vino mucho. Al salirse de mí, puso la verga escuálida y mojada en la boca de Rogelio y esta vez mi bebé sí se la mamó, aunque seguía dormido. Esta es la razón de que Rogelio ...