1. Chocolate con colágeno


    Fecha: 07/02/2026, Categorías: Infidelidad Intercambios Autor: Tita, Fuente: SexoSinTabues30

    ... casa, donde tu hermana cuidaba a tus hijos mientras tú andabas… cogiendo afuera –explicó y se calló “andabas de puta”, cambiándolo por “andabas cogiendo”, que también me molestó.
    
    –¿Y eso qué? ¡Yo no cogía en casa porque ahí estaban los niños! ¡Obviamente tenía que coger fuera de casa!
    
    –Eso no es tan cierto, cogías, y mucho, en la casa con Roberto y con Eduardo, no frente a los niños, pero sí pasó –señaló y advertí que estaba alejándome sobre una pista de cómo obtenía Saúl información sobre mí, así que regresé al punto.
    
    –¿Qué hizo entonces Moisés? ¿Por qué no confiaba en sus amigos y me dejaba con ellos? –pregunté extrañada del comportamiento de Moisés al contarle eso a Saúl.
    
    –Te vino a traer a mi departamento para que terminaras de reponerte. Te sacamos cargada del auto y te dejamos sobre la cama para que durmieras tranquila –aclaró.
    
    Empecé a explicarme un poco por qué esa vez no recordaba cómo había llegado al departamento donde Saúl vivía solo ya que nos habíamos separado para divorciarnos, pero eso es asunto de otro relato. Como ya había llegado Rogelio por mí, me despedí de Saúl. “Después me dejas ver el video que grabes” y le di un pico de despedida antes de abrir la puerta.
    
    –¡Hola, Rogelio! Por favor, la cuidan porque tomada es impredecible –le dijo mi marido a mi amante.
    
    –No te preocupes, estaremos en mi casa por si requieres algo –dijo Rogelio y yo evité que se entretuvieran platicando yéndome al auto.
    
    –Pues lo que requiero, lo van a usar ...
    ... –contestó mi marido señalándome.
    
    Al irnos, me quedé pensando en la identidad de la señora a la que mi marido habría invitado para suplirme. Me imaginé que seguramente sería Regina y de ser ella, obviamente no me enseñaría el video. Me entró un ataque de celos, pues ella lo ama desde hace muchísimos años y aunque es de la edad de mi marido, ella se cuida muy bien y, modestia aparte, se ve tan guapa como yo, además ella sí tiene piernas bonitas.
    
    –¿Conseguiste la mota? –le pregunté a Rogelio ya que yo le había pedido que la consiguiera.
    
    –Sí, y me aseguraron que “era de la buena”, ya me dirás tú si es cierto porque yo no sé de eso. Está en mi casa –aclaró.
    
    –Ya la probaremos… –dije.
    
    –Pues tú y tu amigo la probarán –retobó.
    
    –No, tú y yo, y también el negro, si lo convencemos… –expresé dejándole claro a Rogelio que él tendría que acompañarme en el viaje.
    
    Al llegar a la casa de Rogelio, había un auto estacionado, de donde bajó Moisés al abrirse la puerta automática de la cochera.
    
    –No vayas a cerrar, es Moisés, también meterá su auto –le aclaré y me bajé para decirle al negro que metiera su coche.
    
    Una vez adentro y cerrada la puerta, hice las presentaciones. Ambos se dieron la mano, forzando una sonrisa mientras trataban de adivinar los pensamientos del otro y examinando sus vestimentas para deducir algo más sobre quién tenían enfrente. Parece que ambos aprobaron la inspección y me colgué de los brazos de ambos para entrar al interior de la casa.
    
    Charlamos en ...
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