-
Las vecinas se abren para mí
Fecha: 08/02/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Javítelaví, Fuente: CuentoRelatos
... que Cristina y Patricia se quedaran en nuestra casa a dormir. Ellas aceptaron y desde que entraron en casa mi polla estuvo en alto, sobre todo cuando mi hijo me comentó, entre otras cosas, que se había bañado junto a las dos chicas. Brrr… Y cuando Cristina se fue a duchar… Me lamenté de no haber dejado la cámara encendida en el baño y cuando la vi entrar con la toalla enrollada a su cuerpo ya no podía más… Luego fue Patricia la que se duchó y la que volvió con otra toalla de marras, está más pequeña incluso que la de Cristina. Ambas jugando con el pelo mojado junto a Kiko como si nada, como si no me excitaran viendo el nacimiento de esos apetecibles pechos o esos mojados muslos. El siguiente en irse a la ducha fui yo y se empeñó mi hijo en acompañarme. No pude quitármelo de encima y no pude masturbarme como era mi intención. Por suerte, estar lejos de Patri y Cris me alivió la erección y nos duchamos. Luego descubrimos que no había toallas. Kiko las llamó para que trajeran una toalla. Desde la mampara le dije a Patricia que había más en el armarito de al lado. Kiko de pronto corrió la puerta y alargó las manos para recogerlas. Dejó a Patricia con el movimiento de arrojarla por encima y no rehuyó la mirada ante mi desnudez. Ella estaba con una camiseta larga. Mi pene reaccionó al cruce de miradas y me puse colorado. Por suerte, Patricia se marchó y me tapé rápidamente para que Kiko no empezara a hacer preguntas por el cambio sufrido en mi entrepierna. Vimos la ...
... tele hasta que Kiko se durmió y lo llevamos a su cuarto. Cristina llevaba otra camiseta como la de Patricia, pero de color gris. Yo intentaba tranquilizarme, pues con mi pantalón corto se notaría demasiado, pese a que debajo me puse unos apretados slips (yo habitualmente duermo en bolas, como mi mujer). Hablábamos en bajo, sin prestar atención a la tele, yo evitando ahora mirar menos a sus piernas y seguíamos bebiendo cerveza fresca porque hacía un calor de mil demonios. Cerca de la una les dije que ellas durmieran juntas en la cama de matrimonio y que yo me iría a la habitación de invitados y aunque se negaron acabé convenciéndolas. -¿Ya te quieres acostar? ¿Te aburres o tienes sueño?, me dijo Cristina. Yo negué y dije que era para cuando tuvieran sueño. Pronto cambié de tema, aunque no dejaba de pensar si no había una segunda intención en lo que Cris había dicho. Salió el tema del calor. Los tres teníamos ya una fina capa de sudor en nuestras frentes. Patricia me preguntó si yo dormía en pijama habitualmente. Me puse colorado y les dije que no. Mi pene despertó de su letargo. Me dijeron que ellas tampoco y lo hicieron de una manera muy sensual. Ellas me miraban fijamente a los ojos y yo alternaba de las piernas de una a las de la otra. “Nos gusta que seas tan tímido. Pero sabemos que te gustamos. En la piscina y en la ducha hemos visto que te excitamos mucho”. Entonces Patricia se puso de pie y se quitó la camiseta. Un sujetador de encaje negro y unas bragas del ...