-
Mi vida. Resplandores y tinieblas (4)
Fecha: 08/02/2026, Categorías: Infidelidad Autor: lolalp, Fuente: TodoRelatos
Mi vida. Resplandores y tinieblas Capítulo 3. Mi vida en la universidad, el primer flechazo. Segunda parte Los seguíamos observando, y sus amigas no llegaban, claro estaba siendo para mí lo que ocurría, y en ese momento Francisco dijo: -¿Querés que bajamos y le pegamos una apurada? -No Pancho, aguantà... quiero ver qué hace Sofía, quizás se encontraba aquí con sus amigas y se vieron de casualidad… Pero un momento después llegó el primer golpe, el tipo se acercó y besó a Sofía en la boca. Habiendo escuchado lo que mi novia decía de ese tipo, creí que lo increparía, que se alejaría o algo por el estilo, pero luego de ese beso ella se sonrió, y supongo que fue el visto bueno, porque el tipo la volvió a besar. -Hijo de puta...! Dijo Ariel, ante mí estupor por lo que estaba viendo. Con los tragos sin terminar, apoyaron los vasos en una mesa, el tipo tomó a Sofía de la mano y empezaron a caminar entre la gente en dirección a la salida. -Se están yendo! Dijo Sebastián. -Vamos boludo! Vamos a seguirlos! Yo no estaba muy seguro de qué hacer, no me esperaba eso de Sofía, pero mis amigos se levantaron, Ariel me tomó del brazo para que lo hiciera yo también y bajamos. Caminamos por entre la gente hasta la salida y ya en la vereda, miramos hacia ambos lados para ver si los veíamos entre la gente que estaba esperando para entrar. -Esperen acá voy a buscar el auto! Ariel y salió caminando para una de las esquinas, con él fue Sebastián, ...
... y con Francisco fuimos hacia la otra esquina. Caminamos unos veinte metros y los pude ver, ya habían cruzado la calle, y caminaban por la cuadra siguiente, el tipo llevaba a Sofía de la cintura. Unos metros más adelante se subieron a su auto, y en ese momento llegaba Ariel con el suyo, subimos con Pancho al auto y fuimos tras ellos. Viendo por qué calles tomaban, ya imaginaba su destino y la puta madre que la parió, iban para el departamento de Sofía. Tenía un nudo en la garganta, confiaba en ella, pero lo que estaba viendo, era un puñal que se me iba clavando en el pecho. Como imaginaba pararon el auto frente al edificio de Sofía, bajó el tipo, luego Sofía, y antes de entrar al edificio la abrazó y la volvió a besar, abrió la puerta de vidrio y entraron. Me quedé sin palabras, ¿qué otra explicación había para lo que estaba viendo? Ninguna. Si no los tenía ya, me estaban por crecer unos buenos cuernos. Se hizo un silencio en el auto, que Sebastián rompió preguntándome: -¿Tenés llaves para entrar? Los agarramos con las manos en la masa y lo cagamos bien a trompadas al boludo ese! -No, no tengo llaves, ni siquiera de la puerta de abajo! -¿Qué hacemos? Preguntó Francisco. -Nada boludo… nos vamos! Les dije, sin todavía poder creer lo que acababa de ver. -No boludo vamos a esperar, a ver si baja enseguida, quizás solo la trajo a su casa... -¿Vos creés? Después de lo que acabo de ver... me parece que no… Le dije con un nudo en el ...