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Por fin con mi hermana Luisa
Fecha: 08/02/2026, Categorías: Incesto Autor: Carlos dario, Fuente: CuentoRelatos
... placer. Nos fuimos calmando, el sudor corría por los senos de Luisa, gotas caían por sus pezones, sonreíamos, fue una locura, y para mayor placer, ella se movió un poco permitiendo que el semen saliera de su vagina y las gotas de semen bajaran lentamente por la verga todavía hinchada y con espasmos, bajando hasta sus testículos. Ella me mató el ojo, sonrió y se levantó, se puso frente a él, y nuevamente se lo clavó, ya veía su trasero lleno de sudor. Gotas de sudor caían en su trasero, noté que él se puso a mamar sus senos y ella acomodándose me obsequió el espectáculo de su agujero negro, ya se movía lentamente, y pude observar con lo fruncía como queriéndome decir que quería una doble penetración, ese hoyito negro y arrugadito me llamaba. Pero no me atreví. Me devolvía mi cuarto y silenciosamente entré al baño, me metí a la ducha, sequé mi sudor y vi como mi verga también tenía pequeños espasmos y descansé. Al otro día intenté hablar del tema con Luisa, pero me rehuía, mil y una veces quise abordarla, pero no se dio y más aún, el tipo este, cada día estaba más cerca de ella. Los días y meses pasaron, los meses pasaron. Ella se casó y se fue a vivir a Bogotá. Yo igual me casé y como les dije vivo en Medellín. Pero la historia no acaba, ya cuando teníamos 36 años y con gran sorpresa Luisa me llamó y me dijo que venía a Medellín a hacer un curso en la Eafit, y que, si podía hospedarla, que venía sola y que sus dos hijos se quedarían con Jorge. Se me vino como un ...
... estallido aquel día y con voz temblorosa le dije si, que claro, que ella era mi amada hermana. Le conté a mi esposa, y ella que también la estimaba estaba gustosa. Susana mi esposa organizó un pequeño cuarto que teníamos, que no poseía baño, pero lo arregló con mucho aprecio. Luisa llegó la recogimos en el aeropuerto y en el camino le dijo a Susana que se sentía mal por importunar y que eran 20 días, pero que la última semana Jorge vendría por ella y pasarían los últimos días en un hotel ya que la madre de él había quedado de cuidarle los niños esa semana. Así las cosas, llegamos al apartamento, le mostramos el cuarto, ella se encerró y empezó a instalarse, se demoró un buen rato y salió con unos pequeños pantalones de seda blancos de dormir y con una blusita de la misma tela con los hombros descubiertos. No traía brasier y se insinuaban sus pezones y los pantaloncitos apretaban su vagina que se veía forradita y abultada. -Uy cuñada te ha asentado Bogotá estas más troza, te ves muy bien, tu marido debe gozar mucho. Las dos sonrieron. -Ay me disculpan voy a provechar el calorcito ya que en Bogotá el frio es muy duro y vestir así es difícil, aquí el clima me encanta. Además me quedaré toda la tarde descansando. -Perfecto cuñada entonces hagamos pijamada desde tempano, mandamos a pedir una pizza y nos desatrazamos. Susana corrió al cuarto y fue a cambiarse. Regreso rápido con un negligé trasparente, el encaje tapaba sus senos que eran grandes y con pezón ...