1. Una visita al dentista


    Fecha: 09/02/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Heraldo, Fuente: CuentoRelatos

    Querido lector/a, ante todo quiero aclarar que esta historia es producto de la imaginación del escritor, los hechos aquí narrados son demasiado sorprendentes para ser verdad.
    
    Esta es una historia que le ocurrió a la amiga de un amigo. Algunos dicen que sucedió realmente, otros afirman que es solo un cuento para pasar el tiempo.
    
    Era tarde ya, Jessica había pasado todo el día trabajando en la clínica y ya era hora de que se fuera a casa. Ella había conseguido el empleo hacía solo unas semanas atrás, poco después de que se recibió de lo que más le gustaba: enfermera odontóloga. En verdad era una chica muy pero muy linda, morocha, pelo castaño claro tirando a rubio y largo hasta los hombros, ojos marrones y una buena personalidad según ella. Como iba contando, sólo le faltaba ordenar un poco el lugar y ya podría irse a descansar, cuando de pronto llegó un muchacho con un gran dolor de muelas.
    
    –¿Hola… hola? sé que no tengo una cita, pero… –dijo
    
    –La clínica cierra a las 19, terminamos por el día de hoy.
    
    Jessica notó al instante que el muchacho estaba algo concentrado en su cuerpo (eso le causo gracia) ya que no quitaba ojo de sus pechos. Era verdad que con el guardapolvo se veía muy sexy, por eso tomó la mirada como un cumplido. Aparte de eso, el recién llegado parecía tener un dolor casi insoportable, tanto que sin previo aviso se tiró de rodillas ante ella gritando
    
    –¡Owwah! ¡ay, ay, ay, ay! por favor, ¿no podría revisar mi muela? ¡Oohh! ¡ah! ¡ayúdeme ...
    ... doctora, por favor!
    
    –No soy una doctora, soy enfermera. El doctor ya se ha ido.
    
    –Pero ¡¿qué hago yo ahora?!
    
    –Entiendo, pero yo no puedo…
    
    –¿No podría darme una inyección, algún tipo de analgésico?
    
    –Perdón, pero yo no…
    
    –¡Wahh! ¡ay, auch!
    
    –Ssss… realmente duele mucho ¿verdad?
    
    –¿Usted que cree? ¡aaay!
    
    Por mucho que quisiera ayudar ella no podía administrar nada sin presencia del doctor, eso estaba claramente prohibido. Pero al ver al pobre sometido a tanto sufrimiento pensó que si le daba alguna pastilla o analgésico se podía ir en paz, nadie lo sabría, así que le dijo:
    
    –Mmmm, está bien. Te voy a inyectar un analgésico.
    
    –Sí… por favor.
    
    Entonces lo condujo hacia la sala en donde se encontraba la cama para intervenciones, y allí le ordenó que se acostara. Buscó todas las cosas que necesitaba y se preparó para pincharlo.
    
    –Abre tu boca, estás siendo muy valiente, –le decía mientras usaba el succionador.
    
    –¿En serio? –preguntaba él sin mucho convencimiento.
    
    Como todos sabrán por el tipo de trabajo que tiene Jessica necesita estar cerca del paciente, casi sobre él. Por esta razón sus pechos se pegaban a la cara del adolorido paciente, pechos que no eran precisamente para pasar inadvertidos. Entonces, por simple curiosidad más que otra cosa, Jessica vio de reojo la entrepierna del tendido para percatarse de que tenía una ¡tremenda erección!. Realmente le sorprendía el tamaño del miembro que se escondía bajo el pantalón, que dificultosamente lo ...
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