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Una visita al dentista
Fecha: 09/02/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Heraldo, Fuente: CuentoRelatos
... gruesa… tan larga… y tan dura! Sus pezones estaban más duros que nunca, parados mirando al cielo. Jessica quería seguir probando ese gran fruto de las mil y una maneras. Con algo de esfuerzo se puso sobre él (que depravada) para hacerle una paja francesa mientras la seguía chupando golosamente, como una niña que finalmente consigue el dulce que tanto desea. Allí, abierta de piernas dijo: –No lo puedo creer… no creo que algo así de grande… nnn, nnn, nnn, ¡gasp! ¡gasp! pueda quepar en mí… La idea le daba miedo, pero tenía que tratar. Además, ella estaba a cargo de todo y si las cosas salían mal podía parar en cualquier instante, no tenía nada que perder. Entonces se dio vuelta para quedar en la misma posición que estaba el dócil muchacho, abrió de piernas lo más que pudo y las flexionó hasta bajar a la altura de su pene. Una vez allí corrió la panty que era solo un estorbo, abrió bien sus labios vaginales y comenzó a comerlo lentamente (dicen las malas lenguas que siempre tuvo una entrada muy dulce, 100% afeitada todo el tiempo). –¡¡Nnnnnn…!! ¡aah! ah… oh, ¡si! ¡está entrando!, –pensaba. Cuando finalmente tuvo la herramienta dentro comenzó a moverse poco a poco para ir acostumbrándose, ya a los pocos minutos podía sentir como la llenaba, más que ninguno anteriormente. Por eso no pudo aguantar mucho tiempo las ganas y comenzó a moverse precipitadamente, sabiendo que se lastimaba pero que gozaba al mismo tiempo. Lo cabalgaba desesperada, casi con furia. –Aaah ...
... aahh aha aaahh… ¡¡mmmm…!!! me está partiendo al medio… ¡siento como si estuviese a punto de explotar! aaahh aahh… ¡¡esto es a lo que yo llamo una buena inyección!! ah ah… Parecía que las cosas eran muy buenas para ser ciertas, y así era. En ese momento Jessica notó que el adolorido estaba pronto a despertarse, ya que se movía incómodamente y hacía ruidos extraños. Ella rogaba para que él no recobre el conocimiento, no hasta que haya acabado la fiesta ¿verdad? Entonces muy a gusto con lo que estaba haciendo y sin ganas de terminar le dijo –No… no despiertes todavía… un poquito más… solamente duerme un poquitito más, quiero probar una cuantas cosas antes, aquí… allá… Como una loca sacó el pene de su vulva y lo rozó con sus labios vaginales, solo para desear tenerlo dentro de nuevo. –En… enfermera… mmm… mmm… enfermera, –murmuraba el paciente que estaba pronto a darse cuenta de todo. –No, no despiertes todavía seguía suplicando ella. Entonces supo que hacer para ganar más tiempo, ya que el juego recién había comenzado. Era una locura, pero debía tomar el riesgo, sí o sí. Extendió el brazo y tomó la jeringa que tenía todavía algo de anestesia y le dijo al oído: –No… duerme un poco más… un poco más… te voy a dar otra inyección de anestesia… necesito usar tu “jeringa” más tiempo… Hasta aquí se sabe de la historia de Jessica, que le dio el mejor tratamiento a un extraño ¿quién iba a pensarlo? Esta es una historia que le ocurrió a la amiga de un amigo. Algunos ...