1. Capítulo 5 - Las huellas que no se borran


    Fecha: 11/02/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Pagina y Silencio, Fuente: TodoRelatos

    No recordaba la última vez que terminó un combate sin querer quitarse la máscara.
    
    Ahora, ni siquiera recordaba la sensación de tener una puesta, porque toda ella era una máscara.
    
    Desde el primer día del clasificatorio, Emily no hablaba con nadie fuera de lo indispensable. Entraba, ganaba, se marchaba. Sus combates eran tan quirúrgicos como una autopsia. Rápidos y clínicos, a tal punto que parecían letales.
    
    Toque tras toque, solo bastaba un desplazamiento mal hecho del rival para que ella activara el modo cazador.
    
    Ya no quedaba rastro de la Emily que se paralizó frente a Charlotte. Esa mujer había muerto el día del poule. La nueva, la que arrasaba sin pestañear, era la que la federación necesitaba.
    
    La que su país exigía.
    
    La que el coronel Salaverria entrenó durante años.
    
    Esa Emily hacía llorar a sus contrincantes. Y no lo lamentaba, es más, parecía que lo disfrutaba. O al menos, eso era lo que se repetía cada noche, mientras se quitaba la chaqueta con las manos aún tensas de tanto contener el mundo.
    
    Esa tarde, sin embargo, algo había cambiado. No en la pista. No en el resultado. Sino después. Cuando salió por la zona de carga rumbo a su auto, creyó que por fin se había liberado de todas las miradas. Pero no. Sintió pasos. Un llamado.
    
    Charlotte.
    
    No la volteó a ver. No por arrogancia. Por miedo. No sabía qué era peor: su voz, o su insistencia en seguir viéndola como alguien que valía la pena rescatar.
    
    Y aun así... sintió el impulso de ...
    ... detenerse.
    
    Solo por un segundo.
    
    Solo para saber si estaba ahí.
    
    Pero entonces escuchó otra voz.
    
    Lucía.
    
    No supo qué le dijo. Solo que su presencia le cortó el momento.
    
    Quizá era lo mejor.
    
    Quizá no.
    
    Subió al auto sin mirar atrás, pero esa noche, por más que lo intentó, no pudo dormir.
    
    Porque por primera vez en mucho tiempo, alguien aparentemente no quería derrotarla sino quería estar junto a ella.
    
    Y eso, para Emily, era más peligroso que perder.
    
    Habitación 04B – Cuartel San Agustín, 21:37 hrs
    
    El silencio en los cuarteles tenía un peso distinto al de la morgue. Allá, la quietud era una constante impuesta por la muerte. Aquí, era una espera tensa, como un animal que no duerme, solo acecha.
    
    Emily se quitó la chaqueta con movimientos meticulosos. Aún llevaba debajo la malla del uniforme de esgrima. No se había molestado en cambiarse desde que volvió del torneo. Ni siquiera había deshecho la maleta. El florete descansaba sobre el escritorio como si aún pudiera herir solo por estar allí.
    
    La habitación era austera: una cama individual con sábanas perfectamente estiradas, un escritorio con papeles ordenados por fecha, una repisa con medallas que no brillaban más que las heridas que había aprendido a ocultar.
    
    Se sentó al borde de la cama, sin encender la luz. Dejó que la penumbra la envolviera, como si esa oscuridad fuera más honesta que la rigidez del día.
    
    —Charlotte. —mencionó como un leve susurro y una similitud a sonrisa posó en su rostro. Ese ...
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