1. Sexo en un gym 24 h, con tres chicas


    Fecha: 11/02/2026, Categorías: Confesiones Autor: El Manso Embravecido, Fuente: CuentoRelatos

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    —El novio de Ainoa cortó con ella esta noche y le dio por beber para ahogar sus penas. Nosotras, para no aguantar su borrachera destructiva, quisimos pillar ese puntito, que te pone contenta, y así intentar animarla con la risa fácil de las gracias tontas.
    
    —Deberíais llevarla a las duchas y que se remoje un poco —digo, señalando a Ainoa.
    
    —Más tarde. Ahora es mejor que duerma la mona un rato. Y a ti, ¿cómo te dio por venir al gimnasio a estas horas? —me pregunta Iria.
    
    —Me desvelé y preferí aprovechar el tiempo haciendo un poco de deporte en vez de ponerme a contar ovejitas —mi comentario les hizo soltar unas carcajadas.
    
    —Pues nosotras es la primera noche de juerga que nos vamos de vacío para casa. Siempre nos tiramos a algún mozalbete con buena planta. Pero esta noche, por culpa de consolar y entretener a Ainoa, nos vamos sin catar a un buen macho. Por cierto, ¿te apetecería rematar, ponerle el broche a nuestra noche, para no romper con la estadística? —comenta Frida.
    
    —La verdad es que estás de muy buen ver, para ser un cincuentón. Además, has sido como nuestro Ángel de la Guarda. Gracias a ti no hemos acabado en el hospital con alguna fractura. A nuestro Ángel de la Guarda tenemos que concederle cualquier deseo que nos pida —soltó Iria, con mucha guasa.
    
    —El gimnasio está lleno de cámaras. Si no os importa ese detalle, por mi parte, estoy dispuesto a montarme un trío con vosotras. La verdad es que sois dos veinteañeras muy buenorras.
    
    —Las ...
    ... cámaras nos provocan más morbo. Nos divierten los voyeurs. ¡Que la persona que controle las cámaras se masturbe a nuestra salud! —dijo Frida, con cierto desparpajo.
    
    Frida se desentuba el vestido y se descalza. Se queda en pelota viva, ya que la ropa interior la había dejado en el vestuario. Lo mismo Iria. Se quitó el top y la minifalda en tres segundos.
    
    Yo estaba algo sudado y les comento que preferiría pegarme una ducha antes de empezar la faena. Ellas me dicen que no es necesario, que les excita muchísimo el observar a un hombre musculado y sudado. Pues me quito mi camiseta, mi pantalón corto y mis tenis y, ¡manos a la obra!
    
    Me encanta disfrutar de unos buenos preliminares. Frida e Iria se tumban en unas banquetas y les voy comiendo la panocha de forma alterna. Me enorgullece el ver la cara de vicio que ponen las hembras, gracias a mis habilidades bucales, cuando les morreo de lo lindo la almeja. Frida ponía los ojos en blanco y no hacía más que decir “Ha sido una buena idea el venir al gimnasio”. Iria bizqueaba y se mordía los labios cuando yo intentaba, con la punta de mi lengua, tocarle el útero. Esta contesta a su amiga con un “Tienes razón, Frida, en la discoteca no creo que encontráramos a ningún niñato que nos comiera el coño con tal destreza”.
    
    En esto que se despierta Ainoa y dice:
    
    —Tengo ganas de orinar y no me apetece caminar hasta los baños, ¿qué hago?
    
    Entonces yo me tumbo en el suelo y le sugiero:
    
    —Orina sobre mi cara. Piensa que soy tu exnovio y ...
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