1. La familia del marido de mi hermana (16)


    Fecha: 11/02/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Alfonso, Fuente: TodoRelatos

    ... explicarlo.
    
    - ¿Pero has hablado con ella?
    
    - Claro. Las mujeres solemos hablar entre nosotras cuando los maridos hacen corro para hablar de politiqueo. Es una chica muy maja y muy amable, aunque me da que el marido la tiene muy controlada.
    
    - ¿En que lo notas?
    
    - Siempre va con vestidos elegantes, pero muy llamativos, y creo que es cosa de él, porque ella parece incómoda viendo cómo los demás hombres la miran. Una vez intenté quedar con ella para tomar un café y rehusó. Por eso creo que la tiene controlada, no la debe dejar salir por su cuenta.
    
    Miré de nuevo la foto viendo sus ojos algo saltones, una nariz tremendamente prominente y unos labios pintados de rojo que le llegaban de oreja a oreja.
    
    - Pues no me parece muy guapa. – observé.
    
    - Pero tiene buen tipo. Es muy delgada y tiene un pecho grande que exhibe con escotes provocativos. Y eso atrae las miradas de los hombres, ¿Noo? – me miró con cara de pilla.
    
    - Tú tampoco andas mal de pecho. – le dije mirándole las tetas con descaro – Creo que si te presentarás a una de esas convenciones con el vestido que llevas hoy la ganarías en miradas.
    
    Se puso algo colorada y la timidez regresó a su rostro.
    
    - Eso es lo que no quiere Antonio, además, me sentiría mal y avergonzada.
    
    - Pero hoy te lo has puesto.
    
    - Quería… parecerte atractiva. – dijo con un hilo de voz vergonzosa.
    
    - Para mí lo eres con cualquier cosa que te pongas. – acaricié su mejilla y la besé profundamente..
    
    Ella se abrazó a mi ...
    ... cuello y puso más intensidad en el beso. Mi polla, fiera del pantalón, se mantenía dura y tiesa, y ese besó la hizo latir con fuerza. Bajé la mano que había puesto en su mejilla y la metí por el escote. Volví a disfrutar del tacto de la carne de sus pechos y de los gordos y endurecidos pezones que amenazaban rasgar la fina tela del pequeño sujetador. Noté cómo ese roce de mis dedos la excitaba porque me devoró la boca con más ganas.
    
    Pasé la mano de un pecho a otro y le bajé el sujetador para liberar los pezones. Me parecieron fabulosos al tocarlos, tan gruesos y a la vez tan tersos. Estuve tentado en bajarle los tirantes del vestido, pero su dulce y excitada voz me interrumpió.
    
    - Ummmm… ¿Vamos a seguir aquí, o tienes previsto llevarme a otro sitio?
    
    - Podemos coger una habitación. – le dije con mi sonrisilla de cabrón.
    
    Había querido que quedásemos antes de tomar la decisión de su me invitaba un par de días a su casa de la playa, y no tenía claro hasta donde estaba dispuesta a llegar esa tarde. Lo de la habitación lo había pensado, pero no tenía claro si accedería, pues eso significaba atravesar una puerta que apenas acababa de abrir.
    
    - Vale. – contestó después de unos segundos de indecisión, porque su excitación era más fuerte que todos los valores morales que habían obstaculizado su cabeza durante años.
    
    - Espérame aquí, que voy a hablar con el recepcionista.
    
    Entre al bar y lo atravesé para ir directamente a la recepción. Jaime, que estaba sentado leyendo, me ...
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