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Piscina de vallecas
Fecha: 12/02/2026, Categorías: Confesiones Autor: JESUS, Fuente: TodoRelatos
Conocí a Lori en la piscina municipal de Vallecas. Era mediodía, la hora de la comida y disponía de tres horas, entre la jornada de mañana y la de la tarde, que mataba nadando y aprovechaba para comer algo en el bar. Nadaba trescientos metros y descansaba un poco antes de volver a hacer los trescientos siguientes. Salía de la piscina, me sentaba en la toalla y leía un rato en mi libro electrónico mientras me recuperaba del esfuerzo. La vi al pasar por mi lado camino de la pileta y no pude dejar de admirar aquel culo cubierto tan solo por una pequeña porción de tela que dejaba los glúteos desnudos y desaparecía por el centro para cubrir el pubis por delante. Era una mujer estilizada, sin muchas caderas como a mí me gusta. Rubia, con el pelo casi blanco. Y era alta, calculé que sería casi de mi estatura y yo mido un metro ochenta y dos de altura. Se metió en el agua y me puse a leer sin conseguir centrarme en la lectura. Tenía la mirada más pendiente de si salía de la piscina que en el libro. En principio era curiosidad por verla por delante, bueno admirarla, porque seguro que merecía la pena. No siempre se encuentra uno con una mujer semejante. La curiosidad y la espera merecieron la pena. Llevaba un biquini al estilo brasileño. La parte superior apenas tapaba los pezones y la inferior con la tela justa para no mostrar el sexo. Pasó a menos de un metro de mí y antes de llegar a la altura de mi toalla me miró y sonrió discretamente. Mi imaginación calenturienta ...
... empezó a imaginar y decidí que era el momento oportuno de volver al agua, antes de que el volumen de mi bañador fuera evidente a la vista de todos los bañistas que me cruzara al recorrer la distancia de la toalla al agua. Al cubrir los trescientos metros alcé la mirada hacia la toalla y la vi. Estaba sentada en el suelo justo detrás de mi toalla a menos de dos metros. Bebía a morro de una botella de agua, con las manos apoyadas en las rodillas mirando algo en su teléfono móvil y las piernas separadas, mostrando la entrepierna cubierta por la breve tela del biquini. Volví a nadar antes de que levantara la vista y me descubriera con la mirada fija entre sus piernas. Los siguientes doscientos metros transcurrieron con la visión de la mujer en mi cabeza. Perdí totalmente la concentración en el ejercicio y empecé a buscar en mi mente la mejor forma de abordarla. Al salir del agua y volver a la toalla cruzamos momentáneamente nuestras miradas y sonrió de nuevo. Tenía los ojos azules muy claros, lo que me hizo pensar que seguramente no era española. La timidez y el miedo a meter la pata evitaron que le dijera algo y al rato me dirigí al bar a comer algo intentando borrar de mi mente a la mujer. Pasé por el baño antes de dirigirme a la barra y al salir la vi allí, apoyada en la barra y mirando al rededor, como buscando a alguien. Sabía que estaba sola, porque no había una segunda toalla junto a la suya. La observé en la distancia y cuando se volvió hacia la barra tomé una ...