1. Piscina de vallecas


    Fecha: 12/02/2026, Categorías: Confesiones Autor: JESUS, Fuente: TodoRelatos

    ... decisión que me podía llevar a hacer el más absoluto ridículo. Me dirigí a la barra que estaba bastante concurrida y me situé justo detrás de ella, pasando los brazos a los lados de su cuerpo y los apoyé en la barra, sin rozarla. Si hubiera querido marcharse no habría podido porque la tenía prácticamente rodeada. Sorprendida por la agresión giró la cabeza hacia atrás y al verme sonrió y volvió a girarla hacia el frente, como si me ignorara, pero no hizo ninguna intención de zafarse de entre mis brazos. Al contrario, se movió con disimulo hacia atrás y nuestros cuerpos se rozaron.
    
    Se acercó el camarero a atendernos pensando que estábamos juntos y preguntó que íbamos a tomar. Ella pidió una botella de agua con gas y una simple ensalada. Por encima de su hombro pedí una cerveza y dudé si pedirme la hamburguesa que tenía pensado o algo más fácil de comer. Me decidí por una ración de calamares a la romana. Seguíamos en la misma posición. Su trasero rozaba de vez en cuando mi muslo derecho al moverse y yo no me retiraba. Así que decidí tomar la iniciativa y la besé en el hombro. Volvió la cabeza y sonrió de nuevo. Coño, aquella era una invitación para al menos entablar una conversación que podía concluir en algo mucho más interesante.
    
    Pasé de besar su hombro a pasar la lengua por la parte inferior del cuello y noté que se estremecía. Esta vez fui yo quien se pegó a su cuerpo por detrás apoyando descaradamente mi sexo cubierto tan solo por la fina tela del bañador a su culo. ...
    ... La altura similar de ambos facilitaba la coincidencia. Como no dijo nada ni hizo simulacro de apartarse, me moví hacia los lados sin dejar de chuparla el cuello.
    
    Apareció el camarero con lo que habíamos pedido y sin darla tiempo a sacar el monedero le entregué mi tarjeta de crédito para que nos cobrara. Pegué mi cara a la suya y le dije que invitaba yo. Por toda respuesta aplastó su culo contra mi entrepierna y lo desplazó levemente a los lados restregándolo contra mi miembro.
    
    Pedimos una bandeja al camarero para llevarnos la comida a una mesa. Mi intención era ponerme la bandeja pegada a la cintura para disimular el principio de erección a la vista de los clientes. Estaba seguro que se habría mostrado satisfecha al ver el efecto que había producido en mí el contacto con su cuerpo, pero no era cosa de mostrárselo a todo el mundo.
    
    Nos sentamos en una mesa cuadrada compartiendo el mismo pico de la mesa, ella a la derecha y yo a la izquierda. Fue ella la que colocó así las dos únicas sillas que había en la mesa mientras yo dejaba la bandeja. Nos sentamos, alzó su botella de agua a modo de brindis y yo hice lo propio con mi botella de cerveza. Una vez chocamos ambas botellas me dijo que se llamaba Lori. Carlos, respondí.
    
    Empezamos a comentar de donde éramos cada uno mientras picoteábamos la comida. Era hija de padre sueco y madre, residente en Londres. Estaba en Madrid para hacer unas prácticas en la sucursal que su empresa tenía en Madrid y que estaba justo enfrente ...
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