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Piscina de vallecas
Fecha: 12/02/2026, Categorías: Confesiones Autor: JESUS, Fuente: TodoRelatos
... de las instalaciones donde nos encontrábamos. Le dije que éramos vecinos de trabajo, porque yo trabajaba en el edificio de al lado. En todo momento nuestras rodillas permanecieron pegadas. De vez en cuando me acariciaba el muslo con sus largas uñas llegando hasta el límite del bañador para descender hasta la rodilla. Lo hacía disimuladamente mirando al rededor para confirmar que nadie se fijaba en nosotros. Yo le acariciaba la espalda y de vez en cuando desplazaba la mano hacia sus pechos y deslizaba los dedos por dentro del biquini. Al acabar las consumiciones le pregunté si quería café y ella me dijo que después. Se levantó y me tendió la mano. Al cogérsela tiró de mí y nos desplazamos hacia la parte trasera de las instalaciones, donde se encuentran las casetas para materiales de mantenimiento. Me llevó a la parte trasera, a cubierto de miradas curiosas, me rodeó el cuello con los brazos y me besó metiéndome la lengua hasta el gaznate. Mis manos fueron directas a sus caderas y la aplasté contra mi sexo restregándome contra ella. Metió la mano en su bolsa y sacó un condón que me mostró, sus deseos eran evidentes. Lo rasgó utilizando los dientes y me lo entregó ya fuera de envoltorio. Pegó el cuerpo a la pared y separó las piernas corriendo la tela del biquini del culo hacia un lado. Me coloqué el condón en el miembro y busqué su entrada con la punta. Una vez colocado en el sitio adecuado me deslicé hacia delante y me metí dentro de su cuerpo, estrujando firmemente ...
... sus pechos. Cuando estaba a punto de correrme suavicé las embestidas para rebajar la intensidad de la excitación. Entonces empezó a desplazar el culo hacia los lados para no perder estimulación. Cinco minutos después y ambos sudando, nos corrimos juntos. Me pidió que no se la sacara y empezó a masturbarse con la mano hasta que consiguió un segundo orgasmo. Se colocó el bañador en su sitio y yo me cubrí el miembro. Me besó y cogiéndome de la mano nos dirigimos a las toallas. Tiró de la suya hasta ponerla al lado de la mía. Me confesó que desde el primer momento que me vio había estado fantaseando con follarme y le había resultado más fácil de lo que esperaba, al ver que no le quitaba la vista de encima. Ambos no reímos. Ya eran las cinco menos cuarto y decidimos que era hora de irnos. Quedamos en la puerta de los vestuarios para cruzar juntos la calle a nuestros respectivos puestos de trabajo. Abandonamos las instalaciones cogidos de la mano acordando que la recogía a las nueve de la noche en su hotel, a menos de quinientos metros del trabajo, para cenar juntos. Según ella porque tenía que corresponder a la invitación de la comida. Al separarnos en la entrada de su edificio me besó en los labios y nos despedimos. Faltaban diez minutos cuando entré en la recepción del hotel. Me dirigí al mostrador de recepción y le pedí que avisara a Lori de que la esperaba en el bar. No me dio tiempo a llegar. El conserje me llamó y me dijo que la señorita le había dicho que subiera ...