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Piscina de vallecas
Fecha: 12/02/2026, Categorías: Confesiones Autor: JESUS, Fuente: TodoRelatos
... necesitaba un lapsus de tiempo para recuperarme y ella se había corrido tres veces. Ni siquiera nos molestamos en lavarnos, consideramos que con lo que habíamos hecho con las lenguas era suficiente y nos apetecía seguir oliendo a sexo. Bajamos a la cafetería del hotel y pedimos algo de picar a modo de cena. Me extrañó cuando pidió al camarero mantequilla sin sal para el pan. Con el pulpo y los boquerones fritos no pegaba para nada, pero lo mismo era una costumbre de su país. Mi sorpresa creció cuando cogió los dos paquetitos que nos trajeron, los envolvió en una servilleta y se los guardo en el bolso. Una hora más tarde le dijo al camarero que apuntara la consumición a su habitación y abandonamos la cafetería camino de los ascensores para volver a su habitación cogidos de la mano. Nada más entrar me preguntó si estaba en condiciones de follarla de nuevo o necesitaba que me ayudara a ponerme a tono. Lo hizo tocándome el miembro por encima del pantalón. Me bajé los pantalones y los calzones y le mostré lo disponible que estaba. Tenía el miembro mirando al cielo. Nada más entrar en la habitación se deshizo del vestido sacándoselo por la cabeza y se quedó completamente desnuda. No me había percatado de que ni siquiera se había puesto bragas cuando se lo puso para bajar a la cafetería. Sacó del bolso la servilleta con la mantequilla, abrió uno de los paquetes y cogió la mitad con los dedos. Se tumbó de espaldas con medio cuerpo fuera en la cama y se untó la mantequilla ...
... entre los glúteos, haciendo desaparecer un dedo dentro. -No perdamos tiempo y métemela en el culo – dijo. Me saqué los pantalones y los calzones. Me coloqué detrás de ella y puse la punta de la polla en la entrada trasera. Tanteé un poco la resistencia y entró la punta. Aquella entrada tenía que estar muy acostumbrada a ser invadida. -Vamos. Sin remilgos. Métemela entera y rómpeme el culo a pollazos. Quiero sentir como derramas la leche en mis entrañas. Si era lo quería, por mi parte no iba a decepcionarla. Se la metí de golpe hasta los huevos. Una vez dentro, empecé a darle tales empellones que la desplazaba hacia arriba con cada uno. Como me había corrido hacia menos de dos horas, conseguí aguantar hasta que tuvo un primer orgasmo. Me dijo que se la sacara un momento y se dio la vuelta ofreciéndome la visión de los labios del coño abiertos. Volví a entrar en su culo y puse el pulgar en el clítoris. Empecé a darla de nuevo por el culo al tiempo que la masturbaba, mientras ella se ocupaba de sus propios pechos, retorciéndolos cada vez que entraba hasta el fondo. Tal y como quería me corrí sin sacársela. Me dijo que no me saliera y la agitara el clítoris con más brío porque estaba a puntito de correrse de nuevo. Seguro que en esta ocasión al vecino de la habitación de al lado no le pasó por alto lo que estaba haciendo su vecina. Nos duchamos de nuevo juntos e insistió en que la masturbara mientras nos besábamos debajo del agua templada, consciente de que yo sería ...