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Historia de un secuestro 1
Fecha: 14/02/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: jtm1111, Fuente: TodoRelatos
... las esposas. Se dejó follar desnuda y que su amo marcará su cuerpo con chupetones por todos lados. También permitió que Rex la tomará en misionero. — Vamos a tener que tomar medidas para que esto no engorde. Mencionó mientras le acariciaba el vientre. Sexo oral, vaginal, anal. Tanto para él como para su mascota. A su amo le gustaba verla tragar semen, tanto el suyo como el de su perro. Se corría en su boca, en sus manos para que se las chupará, le obligaba a mamar la polla de su perro o hacerle una paja con la boca abierta. Se corrió en su comida solo para disfrutar como se la comía después. Un día trajo consigo una botella de cristal llena de semen. Eran las corridas de sus compañeros de trabajo, de sus colegas del bar y de un montón de jóvenes calentorros que se había encontrado por ahí. Volcó un poco sobre su cuenco para que se lo bebiera como una perrita y mucho sobre ella. Sobre su cara, su boca, su pelo, su cuerpo. Daba asco verla. Todo esto lo hizo mientras la estaba grabando porque a estas alturas ya no le importaba que la reconocieran. La sesión terminó con ella lamiendo sus pies. Había pasado ya un año desde que la secuestró y la violó por primera vez. Un año desde que comprendió a las malas que el único contacto humano que podría tener era con su captor. Un año desde que se rompió. Su amo se había hecho con un viejo espejo de cuerpo completo para que se observarse, para que pudiera ver por ella misma los ...
... resultados del sexo que tuvieron la pasada noche. No se reconocía. Tenía chupetones repartidos por todo su cuerpo. Portaba muñequeras, tobilleras, bozal, un collar de perra con correa que sujetaba su amo y un rabo que salía de su culo. — Siéntate. A un lado estaba ella. Al otro, Rex. Viendo su reflejó en el espejo, Mónica no sabía quién de los dos era la humana y cuál el animal. Este proceso de animalización o deshumanización continuó durante unas semanas más. Debía beber donde le ordenaban, debía comer donde le decían, debía mear donde le indicaban y debía cagar en un cubo, pues el retrete era para uso humano, no animal. Odiaba ese cubo. Debía llenarlo todos los días, no podía apartarlo de su vista y lo que era peor, comenzó a tener la fantasía enfermiza de que un día su amo le obligaría a comer su contenido. Tenía que ver con la comida. Desde el inicio de su encierro había sido alimentada a base de latas. Pero desde que se entregó, estaba segura de que alguna de esas latas estaban pensadas para las mascotas, sobre todo aquellas que le obligaban a comerse delante de él. Y sin embargo lo hacía. Ya había saboreado y tragado semen de sus dos amos. Incluso se había tragado un par de veces la meada de su amo. Lo hacía para complacerle, pero muy en el fondo, porque le gustaba. Un día ocurrió que mientras se comía una lata delante de él, su amo le detuvo. Se sacó la polla y la metió en su boca. Y se orinó. Para ambos fue tan natural como ...