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Historia de un secuestro 1
Fecha: 14/02/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: jtm1111, Fuente: TodoRelatos
... platos con comida y una vela. Ella se había vestido, maquillado y peinado para él. Estaba increíblemente sexy y seductora con el vestido negro. Terminaron en la cama. Ella con el vestido levantado y las bragas bajadas. Y las manos esposadas. Él encima, con el pasamontañas puesto. — ¿Puedes quitarte la máscara? No, no podía. Ni siquiera podía follarla a pesar de desearlo con todas sus fuerzas. Le levantó el vestido hasta cubrirle el rostro. Y comenzó a follarla. La había convertido en un simple agujero donde meterla. Descargo sobre su cuerpo una semana entera de lujuria contenida con furia y violencia. Cuando terminó no fue capaz de asumir lo que había hecho y se marchó. Tardó cinco días en volver. Se la encontró desnuda, sentada en la cama. No había podido quitarse la esposas de las manos. Había latas de comida tiradas por el suelo, incluso comida aquí y allá. Él se acercó a ella dispuesto a pedirle perdón, si es que valía para algo, pero ocurrió algo inesperado, y es que ella se arrodilló ante él. — Haré lo que quieras y puedes hacer conmigo lo que quieras, pero por favor, no me abandones. La chica se había rendido completamente. No era el momento de mostrar debilidad. Tampoco prisa. Se preguntó qué deseaba hacer con ella. Rex era un macho grande de unos dos años. Era virgen y le traía aquí todos los días. Verle montar una hembra humana era una de sus fantasías más guarras. — Te vas a follar ...
... hasta a mi perro. Comenzó a caminar hacía la puerta y la abrió, entrando al poco tiempo acompañado por su perro mientras ella lo veía todo. Se encaminó hasta la cama y tras sentarse, dejó al perro suelto. Este se fue a oler y comer la comida que estaba tirada por el suelo. Ella lo miró a él. Se dio cuenta de que debía hacerlo, de que iba en serio. Que tenía que agachar la cabeza, tragarse su orgullo si es que le quedaba algo, y abrirse de piernas. Rex estaba tan centrado en la comida que tardó un rato en darse cuenta de que había una hembra dispuesta para ser cogida. Cuando se acercó a ella, lo primero que hizo fue meter su frío hocico entre sus piernas, tocando directamente la vagina de la hembra. Y no tardó demasiado en montarla. Lo hizo con brusquedad, como un animal, sin ningún tipo de consideración. Terminó dejándole la vagina y los muslos llenos de semen. Solo después de esto su captor soltó sus manos y se marchó. Lloró cuando se quedó sola. Lloró porque se había excitado, porque le había gustado, porque se había corrido. Lloró porque no quería quedarse sola de nuevo. Pero sobre todo lloró porque sabía que no iba a ser lo último que haría. Su amo volvió al día siguiente. Se encontró la habitación limpia y a ella impecable, vestida de colegiala, como si no hubiera pasado nada, arrodillada delante de él. Mónica se sometió a los caprichos de su amo, sin reservas. Le lamió los pies, se desnudo delante de él y se colocó ella misma ...