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Historia de un secuestro 1
Fecha: 14/02/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: jtm1111, Fuente: TodoRelatos
... y como sabes, apenas salgo de casa. Así que nunca he tenido la oportunidad de hacerlo. — Podría venderte, por un buen precio además. O quizá puedo entregar tu primera vez a Rex. ¿Qué prefieres? Elena no podía creer que le estuviera proponiendo algo así. — Dime, que prefieres. — Yo… no sabría decir, amo. — ¿No? Es una decisión sencilla. En una consigues dinero para mí. En la otra, bueno, tienes a Rex completamente abandonado. Es justo que utilice tu cuerpo para satisfacer sus necesidades. Entonces, elige. — Yo… No puedo, amo. — Voy a hacer una cosa. Su amo se sacó una moneda del bolsillo. — Cara, te prostituyó. Cruz, te entregas a Rex. Elena no sabía lo que estaba pasando, no podía entenderlo. Su padre, el hombre al que amaba, resultaba que era un completo desconocido para ella. — Cruz. Él salió de la habitación para volver con el perro de la casa. Durante ese tiempo ella no se había movido. En parte por miedo. En parte, por excitación. No sabía lo que su padre podía hacerle, pero si esto era lo que él quería o necesitaba, no se lo iba a negar. — Colocate. Se puso a cuatro patas. No, con la cabeza pegada al suelo y el culo levantado. Su primera vez iba a ser con perro, a cuatro patas, delante de su padre. No, su padre no, su amo. Primero notó las patas, el peso sobre su espalda. Luego la penetración. Eran fuertes, rápidas. Sintió dolor, luego placer. Porque a pesar de que Rex la trataba como un mero trozo de ...
... carne, ella también disfrutaba de ello. Sintió el semen llenando completamente su vagina y como se deslizaba por sus muslos. No terminó. El perro seguía unido a ella, pues estaban abotonados, unidos por su bola y por su polla. Para Rex, la mujer que antes era su ama, ahora se había convertido en su hembra. Estuvo unido a ella durante media hora y durante ese tiempo no le permitió moverse. — Le has gustado. Seguramente quiera repetir esta tarde. Elena estaba conmocionada. No sabía qué hacer ni qué pensar. — Vuelve a colocarte en posición. Pero sí sabía obedecer. — ¿Te ha gustado? — Sí, amo. No mentía. — ¿Qué es lo que te he dicho hace un momento? — Que seguramente quiera volver a… follar conmigo esta tarde, amo. — Me alegro que lo entiendas. Bien, ahora abre la boca. Tengo ganas de mear y el baño me pilla lejos. Ese primer día como esclava su padre solo la utilizó para descargar su vejiga, mientras que Rex la montó dos veces más. La segunda vez fue íntima, solo ellos dos, en su habitación. Después de la comida, la buscó. Y Elena entendió a qué venía. Deseaba disfrutar de nuevo de su hembra. Y no se lo negó. Subieron a su habitación y se colocó en posición para él. Volvieron a unirse como uno solo. Y volvió a sentirse su hembra. El tercero fue en la cocina, al caer la tarde. Rex estaba revoltoso y juguetón, pegado a ella. Deseaba volver a hacerlo. No se lo negó. Lo hicieron en el suelo de la cocina, uno rápido, ...