1. Encuentro de cuatro pieles


    Fecha: 14/02/2026, Categorías: Fetichismo Autor: Fatmaster, Fuente: CuentoRelatos

    ... aberturas para los ojos y la boca. Antes de colocármela, inserté dos pequeños tubos en mis fosas nasales, asegurando una respiración fluida. También conecté unos auriculares inalámbricos, que me permitirían escuchar el mundo exterior sin romper la inmersión. Un pequeño dispositivo en la capucha distorsionaba mi voz, dándole un tono grave y mecánico que añadía un toque de misterio. Me coloqué la máscara con cuidado, ajustándola hasta que se convirtió en una extensión de mi rostro.
    
    Miré mi reflejo: una figura andrógina, envuelta en una brillante armadura de látex, sin rastro de mi identidad humana salvo por los ojos que brillaban a través de las aberturas. La visión me excitó tanto que sentí mi erección pulsar contra la cremallera, el látex amplificando cada sensación. De repente, unos golpes en la puerta me sacaron de mi trance: cinco cortos, tres largos, la señal acordada con mi novia. Activé la cámara remota y vi su silueta en la entrada. Era alta, con un cuerpo voluptuoso, una mujer BBW cuya presencia imponente me dejó sin aliento.
    
    Como acordamos, su rostro estaba cubierto por una bufanda de seda negra, ocultando su identidad. La invité a pasar con mi voz distorsionada, un tono que resonó en el silencio del departamento, ella me llamo por el seudónimo que usábamos en nuestras reuniones virtuales y asentí gravemente, entonces ella dejo que sumisamente la guiara a una habitación donde la esperaba una capucha idéntica a la mía, con los mismos tubos nasales y ...
    ... auriculares. En silencio, se la colocó, transformándose en una figura anónima y seductora.
    
    Cuando salió, sus ojos brillaron con fascinación al verme. Me había confesado en nuestras charlas que desde niña soñaba con trajes Zentai y catsuits de látex, que la idea de ser envuelta en una segunda piel la obsesionaba. Ahora, frente a mí, su mirada recorría mi cuerpo con deseo.—Nunca imaginé que existieran trajes como este —dijo, su voz ligeramente amortiguada por la capucha. Sonreí bajo mi máscara y me acerqué. Nuestras pieles de látex se rozaron, produciendo un crujido sensual que resonó en la habitación. Ella dio el primer paso, inclinándose para besarme.
    
    Sus labios, enmarcados por el látex, se fundieron con los míos en un beso profundo, nuestras lenguas danzando en una mezcla de calor humano y frialdad artificial. El sabor del látex se mezclaba con su saliva, una combinación embriagadora. Mi erección creció, presionando contra el traje, y sentí su cuerpo temblar de excitación.—Antes de que sigamos —dije, rompiendo el beso con una sonrisa—, debes estar vestida para la ocasión. Le revelé la sorpresa: un traje de látex hecho a medida, basado en las tallas que me había dado.
    
    Era más delgado que el mío, de 0.6 mm, diseñado para realzar cada curva de su cuerpo voluptuoso. Sus ojos se iluminaron, y me besó con más intensidad, murmurando agradecimientos entre jadeos. La llevé a mi habitación y le indiqué que comenzara su transformación. Ella asintió, su mirada cargada de deseo. Se ...