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La caída de los Gemelos Reales
Fecha: 15/02/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: KatieHill8, Fuente: TodoRelatos
Holis 💕 soy yo otra vez, he estado ocupada en proyectos personales por mi profesión de bailarina, lo siento por dejar descuidado este lugar, bueno bebes este relato puede ser un poco fuerte, ya saben cómo son mis relatos. Espero le guste ❤️pd: esta vez lo dividí en capítulos :) me dicen cual es su favorito chauu xxx 🥰 Capítulo 1 Los baños de mármol. El gran baño real estaba envuelto en una neblina perfumada de jazmín y salvia, donde el eco de las risas infantiles rebotaba contra las paredes húmedas. **Lysa y Lysander**, de siete años, chapoteaban desnudos en la piscina de agua tibia, sus cuerpos dorados por el sol filtrándose entre los reflejos acuáticos. Era la primera vez que tomaban el baño juntos. Dos esclavas jóvenes, **Idra y Lyria**, de cabellos negros como el azabache y túnicas pegadas a sus curvas por el vapor, se movían alrededor de ellos enjuagándolos con sus esponjas tibias. —"Alteza, quédate quieto"— murmuró Idra mientras sus dedos ágiles levantaban el pequeño pene de Lysander para limpiarle entre las piernas, la esclava tomó entonces el prepucio y lo retrajo suavemente, revelando por un instante el glande rosado y húmedo antes de volver a cubrirlo. Lysa sintió un cosquilleo en el estómago al observar todo. Lysa observó, fascinada, cómo las dos pequeñas protuberancias en su saco se movían cuando él reía. —"¿Por qué a él le cuelga eso y a mí no?"— preguntó, señalando sin pudor. Lyria, la más joven de las esclavas, sonrió mientras enjugaba ...
... con cuidado los testículos pequeños y tersos de Lysander, que se contrajeron levemente bajo el agua tibia. —"Porque los príncipes llevan su fuerza aquí, pequeña"— respondió, dándole un pellizquito juguetón en el escroto que hizo reír a Lysander. Pero Lysa no pudo apartar la vista. Aquella bolsita de piel arrugada, con sus dos pequeñas protuberancias ocultas, le fascinaba. Pasaron semanas antes de que Lysa se atreviera a tocarlo y cada baño solo elevaba la curiosidad por aquella cosita que colgaba de su hermano gemelo. Una noche, mientras compartían la cama— como a veces solían hacer —, Lysander dormía boca arriba, su pene diminuto y flácido asomando bajo el camisón de seda. Lysa lo notó, y con el corazón acelerado, deslizó su mano con cautela. —"¿Lysander?"— susurró, pero él no despertó. Con dedos temblorosos, pellizcó suavemente el prepucio, maravillándose de cómo se estiraba. Luego, imitando lo que había visto en el baño, lo retrajo lentamente, exponiendo la cabecita rosada y sensible. Lysander se removió en sueños, pero no despertó. Ella lo dejó así, al descubierto, observando cómo brillaba a la luz de la luna. Al día siguiente, en el baño, las esclavas notaron el enrojecimiento. —"Alteza, ¿te duele?"— preguntó una, separando el prepucio con cuidado para revisar. Lysander negó, pero Lysa no pudo evitar sonrojarse. Más tarde la habitación real aún conservaba el aroma a lavanda y cera de abejas de la reciente limpieza matutina. Lysa, ya vestida ...