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La caída de los Gemelos Reales
Fecha: 15/02/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: KatieHill8, Fuente: TodoRelatos
... pendulo, golpeaban su clítoris, pero no pudo evitar reírse cuando, en un arrebato de audacia, volvió a apretarle las bolas por detrás, solo para sentir cómo se tensaba dentro de ella. —"Eres insufrible"— murmuró él, pero su voz sonaba adoradora, incluso cuando se inclinó para morderle el hombro en castigo. Después, mientras se vestían a toda prisa antes de que los descubrieran, Lysa le robó un último beso, sus dientes rozando su labio inferior. —"Mañana otra vez"— ordenó, aunque sonaba más a súplica. Lysander asintió. Pues no había necesidad de palabras solamente alzó una vez más su vestido y lamió con devoción desde atrás su vagina. La siguiente mañana los gemelos se encontraron en el jardín de su padre. Lograron dejar sus clases de historia y escabullirse de las esclavas para verse otra vez. Allí platicaron casi todo el día. El aire cálido del lugar acariciaba los pétalos escarlatas de los rosales mientras Lysander se reclinaba contra un árbol, observando con ojos oscuros y deseosos a su hermana mayor, que se movía con gracia entre los arbustos. El sol bañaba su piel dorada, resaltando cada curva bajo el ligero vestido que apenas ocultaba sus pechos firmes. —No deberías mirarme así —murmuró ella, fingiendo inocencia mientras se acercaba, sus dedos rozando los pétalos de una rosa—. Es peligroso. Lysander sonrió, desafiante. —¿Peligroso para quién? —preguntó, atrayéndola hacia él con un tirón brusco. Ella cayó sobre su regazo, sus muslos ...
... abiertos a propósito, rozando la evidente erección que tensaba sus pantalones. Lysa no perdió tiempo; sus manos se deslizaron bajo su ropa, liberando su miembro con un movimiento experto. —Para ti, pequeño insolente —susurró antes de guiarlo dentro de ella, hundiéndose en su vagina con un gemido ahogado. Los cuerpos se movieron al ritmo de la lujuria, los gemidos de Lysa mezclándose con el crujido de las ramas. Pero cuando Lysander, embriagado por el placer, intentó tomar el control empujándola con demasiada fuerza, ella lo detuvo con una mirada cortante. —Ah, no —dijo con voz melosa pero peligrosa—. Te crees muy valiente, ¿verdad? Antes de que pudiera protestar, su mano se cerró alrededor de sus testículos, apretando con justa presión. Lysander jadeó, el dolor y el placer entrelazándose en una punzada ardiente. —¡Mierda, Lysa! —gruñó, pero ella solo sonrió, acariciando la piel sensible con sus uñas antes de aflojar el agarre, solo para volver a apretar su escroto que por el calor del momento era fácil de agarrar. —Así aprendes a portarte bien —murmuró, inclinándose para morder su cuello mientras sus caderas volvían a moverse, más despacio ahora, torturándolo con cada embestida superficial—. ¿O necesitas otra lección? Lysander no respondió, demasiado perdido en la deliciosa agonía, en la humillación excitante de ser dominado por ella. Y cuando finalmente lo dejó llegar al clímax, fue con la promesa silenciosa de que, la próxima vez, el castigo sería aún más ...