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La caída de los Gemelos Reales
Fecha: 15/02/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: KatieHill8, Fuente: TodoRelatos
... hermana, ni a tus esclavas, ni a nadie. Nunca más sentirás lo calientito que es un coño apretado." Colocó las hojas frías en la base del pene, donde la piel se unía al pubis. Lysander gritó antes incluso de que cortara, pero ella solo sonrió, disfrutando del terror en sus ojos. -"Shhh, no es tan malo"— susurró, acercando los labios a su oreja mientras apretaba las tijeras lentamente. -"Solo será un segundo... y después, nunca más tendrás que preocuparte por tener erecciones." El corte no fue limpio. Las tijeras no estaban diseñadas para carne humana, así que tuvieron que serrar, desgarrando tejido, nervios, venas. Lysander aulló como un animal, pero la guerrera no se detuvo-apretó con más fuerza hasta que, por fin, el último trozo de su virilidad cayó al polvo. Recogió el miembro cercenado con dos dedos, balanceándolo frente a los ojos desorbitados de Lysander. —"Mira lo que ya no tienes"— le escupió. -“Ahora eres como nosotras, pero sin la gracia de una mujer. Solo un monigote sin huevos, sin verga, sin nada." Lysander, sin testículos, sin pene, sin orgullo, rompió en llanto como una niña. Sus sollozos eran altos, histéricos, la voz quebrada por una humillación que jamás sanaría. A lo lejos, Lysa, que había visto toda la tortura con los ojos desencajados, finalmente se desplomó, su cuerpo golpeando el suelo con un sonido sordo. La guerrera se limpió ...
... las manos en los muslos de Lysander, dejando manchas rojas sobre su piel pálida. —"Bienvenida al mundo de las mujeres, princesa"— dijo, antes de patear el trozo de carne cortada hacia los perros. Y así terminó el reinado de un día del príncipe Lysander. Las guerreras del norte coronaron su victoria con orgías en el gran salón. Sobre el trono de mármol, Ragna reinaba con una pierna a cada lado del asiento, mientras dos de sus guerreras la servían con lenguas y dedos expertos sus carnosos labios vaginales. El aire olía a sexo y vino derramado. En un rincón, Lysander, ahora solo un bufón, danzaba desnudo de cintura para abajo. Un cascabel de plata tintineaba sobre su muñón cicatrizado cada vez que las carcajadas de las mujeres lo hacían temblar. —"¡Baila, princesita!"— le ordenó Eirny, mientras en su lecho por las noches, un guerrero del norte la penetraba con furia, sus gruñidos mezclándose con los gemidos de ella. Lysander, obligado a mirar, apretaba las piernas como si aún pudiera proteger lo que ya no tenía. Afuera, en la terraza fría, Lysa escuchaba los gritos de placer y dominación. Sus uñas clavadas en la piedra eran lo único que contenía su ira. —"Pronto"— susurró al viento, mientras en la sombra, el frasco que guardaba el último trozo de virilidad de su hermano brillaba con luz de luna por una magia arcana. La venganza será dulce. Y sangrienta. ---