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Debí echarme novia fuera del grupo 10
Fecha: 15/02/2026, Categorías: Infidelidad Autor: CMoriarty, Fuente: TodoRelatos
... hora que Diego había pasado el enlace de la webcam. Al principio lo típico: preguntas de si pasaba un virus o qué y cómo, progresivamente, iban entrando y flipando. Alan no había escrito nada más que un emoji de sorpresa, el resto del chicos comentaban entre risas guarradas sobre lo que estaban viendo, cada uno con su obsesión: Daniel siempre incidía en los aspectos más humillantes o de dominación (le hizo mucha gracia que Zubi dijese que ella había dejado el novio en casa para grabar con él, a lo que añadía, qué considerado, que aunque fue la ostia, se ofrecía a ir conmigo a pegarle una paliza); Diego con comentarios constantes hacia su culo, las ganas que tenía de volver a tenerla botando encima; Luis, soltando guarradas contenidas, debatiéndose entre ser un buen novio de su chica y dejarse llevar. Marina y Laura casi no participaban en el chat. Laura comentó, mencionando a mi novia, que qué loca estaba, y que iba a tener a los chicos convertidos en orangutanes durante una temporada, también se interesaba por mi opinión en todo aquello. Marina, por su parte, la había aplaudido y había escrito un par de mensajes de admiración, pero también me había escrito aparte. Me dijo que era el mejor por dejarla hacer estas cosas, que lo había estado hablando con ella y que había tratado de reprimirse las ganas de hacer esa locura por amor hacia mí, pero que la necesidad de emociones fuertes se había impuesto. A cambio, Marina estaba convencida de que me lo acabaría compensando. ...
... Añadía que ella misma estaba disponible para compensarlo y que se lo había pasado genial con nosotros dos en la cama. Todo aquello me había generado la famosa bola en el estómago, sentí hasta un ligero mareo. Pero la polla la tenía a reventar. ¿Qué clase de tara tenía para que la excitación se impusiese en esas situaciones? ¿Por qué me la ponía tan tiesa la humillación de que todos supieran que mi novia era una pedazo de guarra? ¿Era yo un perdedor? Y el caso es que ni en mis peores momentos concluía que así fuese. Adriana era una yegua salvaje que solo por mí era capaz, en ocasiones, de contener su naturaleza. Cuando no la contenía, al menos me hacía partícipe, se disculpaba, trataba de compensarme… también hacen falta cojones para aguantar esto, me decía, más cojones de los que pudiera tener nadie en mi grupo de amigos, por eso me la había llevado yo. Tras un rato disociando con esta clase de dilemas, volví a mirar la pantalla del ordenador. Adri tenía toda la cara llena de babas y la polla de Zubi metida hasta la garganta, a pesar de lo cual, los huevos todavía no le chocaban en la barbilla. Zubi clavaba hasta comprobar el límite y la volvía a sacar, empapada de saliva, para frotársela por la cara y de nuevo meterla en la ávida boquita de mi novia. Habían sobrepasado los 1000 espectadores y recibían muchísimas monedas. La gente en el chat, aunque valoraban esa mamada salvaje, siempre quería más. De pronto, sentí la necesidad de manifestarme, de escribir y que ella quizás me ...