1. Yo y Mis Accidentes: Una Historia de Caídas y Lecciones


    Fecha: 16/02/2026, Categorías: Hetero Autor: Ericl, Fuente: SexoSinTabues30

    ... aunque sus ojos lo delataban.
    
    Yo, aún tirada en el suelo, solo pude cubrirme como pude y soltar un suspiro de derrota. «Mira, si querías una primera impresión inolvidable, creo que lo logré.»
    
    Por intentar cubrirme los senos, había olvidado por completo otro pequeño detalle: tampoco llevaba bragas. Y ahí estaba yo, completamente despatarrada en el suelo, dándole a Martín una vista demasiado completa de mi anatomía.
    
    Por un segundo, el tiempo pareció detenerse. Vi cómo su expresión pasaba de la preocupación a la sorpresa y luego a una rapidez casi cómica en desviar la mirada. A pesar de todo, el muy caballero no hizo ni un comentario fuera de lugar. Simplemente se agachó y, sin perder la compostura, me extendió la mano para ayudarme a ponerme de pie.
    
    Tranquila, no vi nada», dijo con una seriedad que no le creí ni por un segundo.
    
    «Ajá, claro», respondí, sintiendo cómo el calor de la vergüenza subía hasta la punta de mis orejas.
    
    «Creo que algo en todo esto me está sugiriendo que no debo salir de casa», dije, suspirando mientras me sostenía de Martín para recuperar el equilibrio.
    
    Él soltó una risa baja, pero sin burlarse, como si de verdad le divirtiera mi mala suerte. «O tal vez solo necesitas un casco y rodilleras antes de intentarlo», respondió con una sonrisa.
    
    Lo miré con fingida indignación, aunque la verdad es que su actitud relajada me estaba ayudando a no morir de vergüenza. «Bueno, al menos ya rompimos el hielo… y casi mi cadera también», ...
    ... murmuré, logrando sacarle otra risa.
    
    Entonces le sugerí que tal vez podríamos quedarnos en casa. Tenía unas botellas de vino guardadas, y después de todo lo que había pasado, salir ya no parecía la mejor opción. «Además,» agregué con una sonrisa traviesa mientras bajaba mis manos y dejaba tranquilamente a la vista mis tetas, «al menos ya no tienes que esforzarte en seducirme para verme desnuda, ese paso lo superamos bastante rápido.»
    
    Martín soltó una carcajada, negando con la cabeza. «Sí, definitivamente acortaste el proceso,» dijo, cruzándose de brazos con una expresión entre divertida y encantada. «Aunque, para ser justos, no fue la forma más sutil.»
    
    Me reí también, sintiendo cómo mi vergüenza inicial empezaba a desvanecerse. La noche no estaba saliendo como la había planeado, pero tal vez eso no era tan malo. Así que, sin más rodeos, y ya sin la necesidad de vestirme, le hice una seña para que me siguiera a la sala. «Voy por el vino. Tú busca algo en la tele… pero nada de documentales aburridos, ¿eh?» Regresé con dos copas de vino y lo encontré cómodamente sentado en el sofá, con el control remoto en la mano. Pero en cuanto entré en la sala, su mirada se desvió directamente hacia mis senos. Martín parpadeó, como si intentara decidir entre hacer un comentario o simplemente fingir que esta era una situación normal. Yo, por otro lado, solté una risa nerviosa y, en lugar de cubrirme, le tendí su copa. «Bueno, ya que estamos en confianza», dije con una sonrisa juguetona, ...
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