1. La preferida de mi suegro (2)


    Fecha: 16/02/2026, Categorías: Incesto Autor: Reina Flor, Fuente: CuentoRelatos

    ... al otro lado de la puerta, era la primera vez que Manuel comprobaba que Ricardo no mentía y se sorprendió con lo rápido y fácil que la situación lo excitó. Ricardo no pudo saber que el muchacho que se deshacía en caricias era el hijo de Manuel y que la “minita más buena que un feriado“ no era otra que Luana, su novia. Manuel se cuidó de no revelarlo pese al shock que experimentó. Un calor le subió de repente por la entrepierna y quedó evidenciado en un rubor que ya no pudo simular. Ahora que los jadeos se hacían más acompasados e intensos y lo ponían cada vez más nervioso. Ricardo lo advirtió claramente y se hizo a un lado cediéndole el lugar a su amigo el lugar para que se asomara a espiar.
    
    Al mirar por el mínimo resquicio que dejaba la abertura dejada adrede vio a Luana desnuda, desparramada en la cama, boca abajo, y al bueno de Roberto prendado de sus muslos, con el rostro enterrado en su entrepierna, haciéndole un cunnilingus. Era una imagen de entrega tal que procuró no hacer el más mínimo movimiento para evitar que un ruido interrumpiera lo que pasaba. Las generosas piernas de Luana, abiertas como si fueran un compás, estaban en una rigidez extrema que hacía que se marcaran los músculos bien definidos de los muslos y de las pantorrillas, una particularidad de su físico; un cuerpo de yegua esculpido en agotadoras sesiones en el gimnasio.
    
    Físicamente, Luana se parecía algo a Mónica, una ex novia de su hijo, aunque sin dudar ella estaba tremendamente más buena y al ...
    ... contemplarla una parte de él se vio reflejada en la escena, como si se transportara a la habitación de repente. Nunca había practicado esa peculiar posición con ninguna de sus muchas amantes, recordó. Porque más allá de la excitación nacida por aquello que veía, la imagen de adoración de su hijo perdido entre las nalgas de su novia le provocó un genuino sentimiento de ternura, de absoluta pertenencia de su vástago a su hembrita, que dudas había de eso.
    
    La escena reflejaba con autenticidad irreprochable quien era la dueña del pequeño gusanillo de su hijo, al punto que nadie -y mucho menos otra mujer- podría llegar a considerarlo un objeto de deseo.
    
    -Vámonos de aquí -dijo finalmente- no va a pasar nada más.
    
    Ricardo se sorprendió con la actitud de su amigo. Le había parecido que se había excitado tanto como él aunque luego dejara.
    
    -¿Viste las gambas y el culo de esa bestia? Hija de puta pero ¿que comen estas pendejas?
    
    -Cerrá el pico boludo. Ni siquiera la conocés. No sabés si puede ser una buena mina. Lo único que hizo la pobre fue confiar en el boludo que la trajo a este antro.
    
    -Podrá ser buena mina pero es un bestión. Un camionazo todo terreno. Primera vez que la veo.
    
    -Y me parece que va a ser la última.
    
    -Hijo de puta el pendejo que se la va a coger.
    
    Manuel estuvo a punto de revelarle la verdad pero otra vez, prefirió callarse.
    
    -¿Y quién dice si se la va a coger?
    
    -¿Cómo?
    
    -Me jugaría que no. No le veo piné, no le da la nafta para manejar un ...
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