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El cuarto oscuro
Fecha: 17/02/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... desesperada y espérate otro poquito –Repuso Samantha- -Será esperar –Inquirió Pilar- Todas siguieron bebiendo y bailando. Como era costumbre de Pilar, miraba para lado y lado buscando a una chica que se fijara en ella, esperando unos ojos que estuvieran fijos en ella y a los cuales ella pudiera corresponder; en eso se pasaba la noche entera Pilar, soñando con su adorada novia. Pilar se empezó a sentir especial, presa de una alegría tan inmensa que la sacaba de la ropa, se sentía feliz, plena, con ganas de flotar por los aires como si fuera una nube, tenía tan sensible su piel que al menor rose, así fuera con el aire, sentía mucho placer. Los colores se hicieron más vivos, las luces pareciera que se movieran en cámara lenta, su cuerpo se movía por inercia, podía sentir la música como si atravesara todo su cuerpo, nunca había sentido tantas ganas de bailar, de brincar, de gritar, de sonreír. Cerró los ojos y se dejó llevar por la música, era tanto el placer que sentía en ese momento que se empezó a sentir excitada, sentía placer en todo el cuerpo, sentía placer en su coñito, sentía placer en sus téticas, en sus manos, en su espalda, en su cuellos; se sentía realizada. -¡Samy!, esto es lo máximo –Le susurró Pilar al oído- -Ves, te dije que esperaras un poco corazón –Le contestó Samantha- Y Pilar sentía tantas ganas de hablar, que describió a Samantha todo lo que estaba sintiendo, le contó de su alegría, de sus ganas de flotar, de su placer, de todo lo que ella ...
... estaba sintiendo, y Samantha la acariciaba mientras ella le iba contando y Pilar se sentía en completo estado de éxtasis, esas caricias la tenían suspirando y Samantha lo hacía de gusto para hacerla sentir más placer. Pilar estaba bailando esa noche como nunca en su vida lo había hecho, estaba tan sumergida en la música que no tenía que hacer el mínimo esfuerzo para moverse, por el contrario, sentía que la música tenía el poder de hacerla bailar; cerraba los ojos, alzaba las manos y bailaba con tanta sensualidad que empezó a levantar miradas; pero ella estaba en tal estado de éxtasis que se le olvidó todo por completo y dejó de mirar de un lado para el otro buscando su bendita pareja y se entregó por completo a la música y al placer que estaba sintiendo. Era tan sensual, tan erótico su baile que hasta sus propias amigas la empezaron a ver provocativa. -Pily, te ves tan provocativa, que se me antoja revolcarme con vos aquí mismo –Le dijo Jodie- -Vení mejor y dame un abrazo –Pidió Pilar- Y Pilar y Jodie se dieron un largo abrazo, que para Pilar, fue un abrazó eterno, disfrutó sentir su piel pegada con la de ella, suave, mojada, deliciosa. Pilar seguía moviéndose, bajaba, subía, entregada al más dulce placer y no se había dado cuenta pero una chica que estaba cerca de ella no paraba de mirarla, tenía sus ojos puestos en ella, la veía tan provocativa, tan sensual; sí, a esa miniatura que no paraba de mover las caderas, la veía a la cara y le encantaba ver todo el ...