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Juan: mis nueve primeras veces 12
Fecha: 17/02/2026, Categorías: Incesto Autor: Jane Cassey Mourin, Fuente: TodoRelatos
... placentero cosquilleo que esa hembra me provocaba con su exquisita vagina, deslizándome lentamente en su interior, no por cuidar de ella ni porque no quisiera lastimarla, sino porque quería disfrutar de cada centímetro de ese cálido coño, de ese momento en el que por primera vez penetraba a esa hermosa hembra que se ofreció a mí con tanta facilidad y tan buena disposición. - ¡Ahhh! ¡Juan! ¡Ahhh! ¡Ahhh! ¡Primo! ¡Ahhh! - gimió tratando de amortiguar su voz tanto como le era posible hacerlo, moviendo el culo mientras me la cogía, jadeando con algo de dramatismo en cuanto comencé a mover las caderas, dejando que mi pene entrara y saliera de su vagina mientras mis manos le manoseaban las nalgas, sin que pudiera apartar la vista de ese hermoso culo que se abría para mí, poniendo atención en la forma como mi verga se perdía una y otra vez en el coño de mi prima - ¡Ahhh! ¡Ahhh! ¡Qué rico! ¡Ahhh! ¡Ahhh! ¡Méteme un dedo en el culo! ¡Ahhh! ¡Hazlo! ¡Ahhh! ¡Te lo ruego! ¡Ahhh! ¡Ahhh! - exclamó en voz baja, resultando en una voz suplicante con la que me logró erizar la piel, con la que intentó controlar el volumen de sus expresiones de placer mientras yo me metía un dedo en la boca para llenarlo de saliva y luego atendía sus súplicas, sin dejar de empujar mi verga en su vagina, disfrutando del sonido de aquellos gemidos que escaparon de su boca, de la forma como movía el culo para mí, a la vez que comenzaba a masajear su ano de la manera como me enseñó a hacerlo mi tía, la madre de ...
... la chica a quien en ese momento me estaba cogiendo. Los minutos pasaron de esa manera, mientras mi pene desafiaba la elasticidad de esa deliciosa vagina, al tiempo que le ensanchaba el culo a mi prima, hasta que al fin entraron varios de mis dedos en él, haciéndome sentir un delicioso escalofrío cuando supe que el momento de penetrar su trasero había llegado, cuando noté lo abierta que ya la había dejado, una imagen que me invitó a sodomizarla, a escucharla gemir mientras usaba mi verga para hurgar entre sus entrañas. Si coger con ella de la forma tradicional había sido una experiencia alucinante, penetrarla por detrás fue algo brutal, porque su culo estaba demasiado apretado y porque ella sabía cómo estimular la verga de un hombre con movimientos perfectos de caderas que se complementaban de manera exacta con la forma como tensaba su ano para hacerme sentir como si quisiera ahorcar mi miembro cada vez que la penetraba. Sodomizarla fue delicioso, morboso y salvaje, algo que me hizo perder el control, que me hizo apretarla contra la pared, apoderándome de sus tetas mientras la embestía con violencia y sadismo, metiendo mis dedos en su boca para sentir cómo los lamía a la vez que me la cogía con todas mis fuerzas, acelerando el ritmo cada vez más, bajando una de mis manos para castigar su clítoris, masturbándola, haciendo que incluso me mordiera un poco la mano, provocando que se viniera en tan solo unos cuantos minutos, que moviera el trasero a un ritmo mucho más ...