-
Juan: mis nueve primeras veces 12
Fecha: 17/02/2026, Categorías: Incesto Autor: Jane Cassey Mourin, Fuente: TodoRelatos
... morbo la manera como sus ojos de pronto se cerraban cuando sintió mi dureza, mordiéndose el labio inferior, sin apartarse, sin decir nada ante la forma como le estaba apretando el culo, pegándose de pronto a mí, abrazándome con fuerza, dejando que sus piernas rodearan mi cintura mientras nos restregábamos el uno contra el otro - ¿Te gusta, Mina, mi querida hermanita? - ¡Ahhh! ¡Cállate, idiota! - susurró en mi oído, con la voz alterada, haciendo que sus palabras sonaran casi como gemidos, un segundo antes de que el movimiento de sus caderas se hiciera más intenso bajo el anonimato del agua que cubría nuestros cuerpos, mientras ella me daba besitos en el cuello, buscando luego mi boca, tomándome por sorpresa cuando besó mis labios, permitiéndome usar mi lengua para que jugara con la suya durante algunos segundos, antes de que se separara un poco y comenzara a gemir muy cerca de mi oído, reacciones que no tardaron en convertirse en una serie de floridos insultos - ¡Eres un imbécil! ¡Eres un pervertido! ¡Estúpido! ¡Idiota! ¡Pendejo! - susurró en mi oído, entonando de nuevo aquellas palabras como si fueran gemidos discretos que creo que solo yo alcancé a escuchar, entremezclando sus curiosas expresiones de placer, con exhalaciones intensas que se impactaban en mi oído y me hacían erizar la piel, sin permitir que aquel momento tan excitante y morboso bajara en momento alguno de intensidad, experimentando la adrenalina que recorría mi cuerpo ante la posibilidad de que alguien ...
... se diera cuenta del placer que nos estábamos dando bajo el agua, en una piscina donde había gente que podía adivinar lo que estábamos haciendo, mientras ella no dejaba de apretar su concha contra mi miembro, llevándome al borde de eyacular en mi traje de baño hasta que de pronto Mina se separó abruptamente de mí, antes de que comenzara a nadar, alejándose a toda velocidad, dejándome con una erección que me impediría salir de ahí por un rato a menos de que algo extraordinario pasara. Los minutos pasaron mientras mi hermana seguía levantando las miradas de los hombres que estaban en la piscina y de aquellos que pasaban cerca de ahí, hasta que una vez más Mina regresó a mi lado, encontrándome un poco molesto ante la forma como se fue, mientras la miraba sosteniéndose de la orilla de la alberca, guardando silencio, pero sin apartarse de mi lado. - ¿Cuánto tiempo seguirás fingiendo que no pasó nada en ese autobús? ¿También vas a fingir que no disfrutaste lo que hicimos aquí antes de que te escaparas? - pregunté sin poder contenerme, pero ella solo me miró con odio, antes de que se fuera nadando una vez más y minutos después saliera de la alberca, dejándome excitado, con una erección entre las piernas, tomando al final la decisión de nadar un poco en un intento por hacer que la sangre abandonara mis genitales, algo que solo pasó tras algunos minutos de estar en el agua y, principalmente, después de que viera a un señor particularmente repugnante vistiendo solamente un pequeño ...