-
Capítulo 2 - Ojos de Miel
Fecha: 18/02/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Pagina y Silencio, Fuente: TodoRelatos
El silbido final seguía retumbando en su mente, como un eco burlón aferrado al silencio. Emily se había quitado la careta, sí, pero la máscara seguía puesta. Pegada al rostro. Clavada al alma. No fue la derrota lo que dolía... sino por la mirada que la quebró. No era normal que perdiera. Mucho menos así: paralizada, desorientada, como si el florete no fuera suyo, como si el cuerpo le pesara más que la voluntad. Y todo por unos benditos ojos. Unos ojos que no tienen un tono cualquiera, no ese ámbar genérico que tantos presumen. No. Eran de ese color miel profundo, casi dorado, con vetas líquidas que parecían moverse con la luz.Tan similares a los de Marcela y a lo mejor por eso es que dolía mirarlos. Y con solo ese destello, todo volvió a su mente: Esa mirada que le transmitía amor. Esa persona que le enseñó a amar el florete. La única que creyó que Emily, hija del deber y la perfección, podía alcanzar la gloria por sí misma... y disfrutar el proceso. La única que le habló del amor sin mencionarlo. Y también, la única que no pudo proteger. Emily se arrancó el guante de esgrima con rabia. Lo tiró contra la pared del vestuario vacío. Nadie la siguió. Nadie se atrevía. Se miró las manos. Manos que habían aprendido a sostener la muerte sin temblar. Manos que habían tocado a víctimas de crímenes con la misma precisión con la que sostenía un florete. Había elegido la medicina forense porque la muerte ya no la asustaba. Porque en un país donde los disparos ...
... eran más frecuentes que los amaneceres, la muerte era rutina. Pero hay muertes que no se disecan. Que no se entienden en una autopsia. Marcela era una de esas. Y ahora, esa chica —Charlotte, escuchó que se llamaba—, con esos ojos tan parecidos, había osado tocar su herida más oculta. No con una espada... sino con una mirada. Emily respiró hondo. Debía calmarse. Organizar su mente. Reconstruir su muro.Pero cada vez que cerraba los ojos, lo único que veía era a Charlotte bajándose la careta.Y diciendo algo que no esperaba: —No merezco que me trates así. Emily no escuchó los aplausos. Ni el anuncio de los cruces eliminatorios. Solo el latido en sus sienes, pesado, irregular. Estaba sentada en la banca, con la chaqueta abierta, el cabello aún húmedo por el sudor. Su mirada perdida entre los tablones del suelo.Recordaba la última vez que alguien la había derrotado. Y cómo terminó todo. Mientras que sus pensamientos le consumían todo su ser, una sombra se proyectó frente a ella. Emily no levantó la vista, no le interesaba saber quien llego a ella. —Estás en primera posición —dijo una voz suave, femenina, como si no quisiera interrumpir el silencio, sino entrar en él sin romperlo—Aunque me hayas dejado ganarte. Emily alzó los ojos. Allí estaba.Charlotte.La chica de los ojos de miel. Pero ahora, sin careta, sin florete en mano, parecía otra. Más humana. Menos rival.Más parecida a Marcela.Demasiado. —No te dejé ganar —respondió Emily, seca, sin levantar ...