1. Capítulo 2 - Ojos de Miel


    Fecha: 18/02/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Pagina y Silencio, Fuente: TodoRelatos

    ... la voz.
    
    —¿No fue así? mmm—dijo Charlotte con una sonrisa breve—. Pero si eso quieres creer... está bien.
    
    Hubo un silencio espeso entre ambas. El ruido de fondo seguía: gritos, nombres, metales chocando, vida. Pero en ese pequeño rincón del pabellón, todo estaba suspendido.
    
    Charlotte dio un paso más cerca. Se agachó un poco, buscando los ojos de Emily, pero sin presionar demasiado.
    
    —No quiero sonar atrevida, pero... siempre he admirado tu técnica. Tu forma de moverte. De esperar. De leer al oponente.
    
    —¿Vienes a felicitarme porque perdí? —espetó Emily, con un amargor que no supo controlar.
    
    Charlotte rio con un sonido de una pequeña burla y continuo.
    
    —Vengo a decirte que... ojalá lleguemos juntas al combate final. Quiero pelear contigo de verdad. No contra ese tipo de neblina que te ciega.
    
    —¿Qué dijiste? —Emily la miró, como si esas palabras hubieran tocado algo demasiado íntimo.
    
    Charlotte solo sonrió, casi con ternura.
    
    —Hasta entonces, descansa. —Y se marchó.
    
    Emily la observó alejarse, sintiendo cómo algo dentro de ella temblaba.
    
    No era rabia. No era tristeza. Era peligro. Era recuerdo. Era la posibilidad remota... de volver a sentir.
    
    Emily seguía sentada, mirando al vacío. Aún podía oler el metal del florete y la tela húmeda de su chaqueta.
    
    Fue entonces cuando escuchó el sonido firme de botas militares acercándose. Ni siquiera tuvo que mirar.
    
    —¿Ya terminaste con la función? —dijo una voz grave, rígida. Era su entrenador. El coronel ...
    ... Salaverria. Un hombre de medallas, cicatrices y de esas cicatrices que nunca se muestran.
    
    Emily se puso de pie de inmediato, rígida como un resorte.
    
    —Señor...
    
    —Si piensas seguir arrastrándote en la pista como una civil herida, te devuelvo al cuartel hoy mismo —interrumpió él sin mirarla. Luego la clavó con la mirada—. ¿Qué fue eso, Hernández? ¿Qué clase de combate fue ese?
    
    —Cometí un error, señor.
    
    —¿Un error? —la voz del coronel bajó de tono, y eso siempre era peor—. Tú no tienes permiso para errores. No tú. No a este nivel. Y mucho menos frente a cámaras, federación, comité técnico y al país entero. Te estamos preparando para representar a tu nación, ¿y vienes a desconcentrarte por una floretista novata?
    
    Emily apretó los puños. El pecho le ardía.
    
    —No volverá a suceder.
    
    —Eso espero. Porque si lo hace, ni tu apellido ni tus medallas van a salvarte del olvido.Los que tienen talento, no tienen derecho al fracaso.
    
    El coronel dio media vuelta y se fue, dejándola sola con esa última frase.
    
    Emily cerró los ojos.Recordó cuando años atrás, tras una competencia nacional, su padre —aún vivo— le dijo algo similar.
    
    Lo que jamás supo es que esa vez Emily había competido con el corazón roto, solo habían pasado un par de horas después de ver a Marcela desangrarse en sus brazos y no pudo hacer nada por ella.Ese día gano un campeonato, pero perdió su esencia.
    
    Igual para su padre ganó. Porque lo importante nunca fue lo que sentía, sino que no se notara.
    
    ⚰️ ...