1. Capítulo 2 - Ojos de Miel


    Fecha: 18/02/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Pagina y Silencio, Fuente: TodoRelatos

    ... Clínica Forense – 20:14 hrs
    
    El frío en la sala de autopsias era casi reconfortante. No por el cuerpo que yacía en la mesa, sino por la ausencia de vida. Los muertos al menos, no preguntaban. No exigían. No decepcionaban.
    
    Emily se puso los guantes con la precisión de una máquina. Encendió la luz directa sobre el cadáver.
    
    Era un joven de unos veinte años. Víctima de homicidio. Un número más en la estadística nacional. Un país donde el plomo era el pan diario.
    
    Tomó el bisturí y trazó la primera incisión. Sin temblor. Sin apuro.
    
    La voz del coronel aún rebotaba en su mente: "Los que tienen talento, no tienen derecho al fracaso."
    
    Los músculos del pecho comenzaron a ceder. El esternón reveló el silencio de los pulmones, y fue entonces, en esa quietud, cuando el recuerdo se coló sin permiso.
    
    Los ojos de Charlotte.
    
    Los ojos de Marcela.
    
    Apretó los párpados. Se obligó a seguir. —Disecar, medir, registrar.— se repetía una y otra vez.
    
    Pero el recuerdo volvió. El tacto de una mano tibia sobre su muñeca, años atrás, cuando se preparaba para su primer combate con florete.
    
    Marcela, sin uniforme, con su cabello desordenado y esa voz que todavía vivía en algún rincón de su pecho:
    
    —No luches por ganarle a todas. Lucha porque te amas al hacerlo. Porque al final, el verdadero combate es contigo.
    
    El primer reto que Marcela le dejó fue el amor propio: amar lo que hacía... y a quienes tenía.
    
    Emily dejó el bisturí a un lado. Respiró hondo. Sus ojos estaban ...
    ... húmedos, pero no dejó que la lágrima cayera.
    
    Con el guante aun puesto, tocó el frío rostro del cadáver, permitiendo que el frío llegara hasta su piel.
    
    —Tú ya no sientes nada... —murmuró—. Qué envidia.
    
    No era crueldad. Era confesión: ella sí sentía, aunque no pudiera admitirlo. Y esa era su verdadera derrota.
    
    Pasados varios minutos, Emily estaba lavando los instrumentos con movimientos meticulosos, casi obsesivos, cuando escuchó el chirrido de la puerta de seguridad. Solo una persona tenía acceso a esas horas.
    
    —¿Ya empezaste sin mí? —la voz de Lucía rompió el silencio con una suavidad que contrastaba con el metal frío de la sala.
    
    Era su colega en el laboratorio, y también una de las espadistas del equipo nacional. Menuda, ágil, con una expresión serena que pocas veces se alteraba. Lo más parecido a una amiga que Emily toleraba.
    
    —Llegaste tarde —respondió sin mirarla.
    
    Lucía se colocó los guantes, se puso la bata y se acercó al cadáver con naturalidad.
    
    —Pensé que después de tu... ¿gran debut emocional? te habrías ido directo a casa a gritarle a las paredes.
    
    —No fue emocional.
    
    —Te ganaron.
    
    —En un poule. No es una derrota oficial.
    
    —Es lo mismo, te ganaron, y parece que no fue solo en la pista.
    
    Emily le lanzó una mirada rápida.
    
    —¿Vas a repetir eso toda la noche o solo mientras cortas cosas?— Agrego, con cierta inconformidad en su voz, pero al mismo tiempo la dejo reflexionando.
    
    El silencio volvió por un momento. Ambas trabajaban en ...