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Alejandro y la granja familiar - 1: El guiño
Fecha: 19/02/2026, Categorías: Gays Autor: Relatoprofundo, Fuente: TodoRelatos
... Los otros no notaron nada; Pablo bromeaba sobre el agua fría que "encogía todo", y Javi reía nervioso, secándose con una toalla raída. Salieron del cubículo envueltos en toallas, el aire nocturno algo más fresco pero aún cargado. Alejandro sentía una excitación latente, un fuego bajo la piel que el guiño del abuelo había avivado de forma inesperada. De vuelta en la casa, Sara lo esperaba en la habitación de invitados que compartían, una estancia pequeña con una cama de matrimonio antigua y cortinas descoloridas. Ella estaba recostada en ropa interior, abanicándose con una revista vieja, su cuerpo curvilíneo –pechos plenos, caderas anchas y una piel suave que él adoraba– reluciendo con una fina capa de sudor. "uf, qué calor, ¿verdad? ¿cómo fue la ducha improvisada?", preguntó con una sonrisa perezosa. Alejandro, aún con el pulso acelerado y una erección creciendo que pugnaba por liberarse, se acercó a la cama sin decir palabra. El guiño de Don Manuel lo había dejado caliente, una mezcla de vergüenza y deseo que ahora canalizaba hacia Sara. "Fue... refrescante", murmuró, quitándose la toalla y dejando su polla medio dura al aire, apuntando hacia ella. Sara lo miró con ojos brillantes, notando su estado. "vaya, parece que te ha sentado bien", bromeó, extendiendo la mano para tocarlo. No hubo preámbulos; él se tumbó sobre ella, besándola con pasión, sus labios ...
... devorando los de Sara mientras sus manos recorrían sus curvas. Le quitó el sujetador de un tirón, chupando sus pezones endurecidos, lamiéndolos con la lengua mientras ella gemía bajito, arqueando la espalda. "Joder, Alex (que era como ella le llamaba), qué salvaje estás hoy", susurró Sara, pero no se quejó; al contrario, le agarró su polla, masturbándola con firmeza. Alex, impulsado por esa excitación residual de la ducha, le arrancó las bragas y la penetró de una embestida, su polla gruesa abriéndose paso en la humedad cálida de Sara. Follaban con ritmo frenético, la cama crujiendo bajo ellos, Alejandro embistiendo profundo mientras mordisqueaba su cuello, sus manos apretando sus nalgas. Ella respondía con gemidos ahogados, clavándole las uñas en la espalda. cambiaron posiciones: Sara encima, cabalgándolo con movimientos circulares, sus tetas rebotando, hasta que Alex la volteó a cuatro patas y la folló por detrás, dándole nalgadas que resonaban en la habitación. Se corrieron casi juntos; él explotando dentro de ella, llenándola de semen caliente, mientras ella temblaba en un orgasmo intenso, mordiendo la almohada para no gritar. Quedaron exhaustos, entrelazados en la cama, el sudor mezclándose con el olor a sexo. Alejandro, aún con el eco de ese guiño en la mente, se durmió preguntándose qué demonios había pasado esa noche, pero por ahora, el deseo se había saciado con Sara.