1. Encuentro Cuckold en Francia. Parte1


    Fecha: 19/02/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Veitafaner, Fuente: TodoRelatos

    ... izquierda frente a la polla del Francés.
    
    Anna sin dejar de mirarme se incorporó lentamente hasta quedarse de rodillas. Sacó la lengua y sin perder el contacto visual conmigo ni usar las manos, lamio con la punta de la lengua el frenillo de René. Este al sentir el contacto, como acto reflejo se contrajo. Anna se acercó más y siguió lamiéndole sólo con la puntita de la lengua. Paró para dirigirse a mí.
    
    —No quiero que te pierdas nada. Quiero que disfrutes de lo que ves, ese es hoy tu papel, el marido mirón.
    
    Regreso a lamer el frenillo de Rene, inicio con la punta de la lengua, pero poco a poco añadía más superficie de su lengua y del prepucio de Rene, lo degustaba como si de un helado se tratase. Rotaba la lengua para masajear todo el perímetro del glande que lucía brillante y rojizo, casi morado. Le daba pequeños besos en la punta succionando en el agujero. Permaneció así un tiempo hasta que parecía que Rene se habituaba a ello. Entonces decidió que ahora tocaba darle placer con los labios. Cerrándolos en forma de o y succionando se metía el capullo lentamente en la boca, al sacársela hacia un pequeño ruido de ventosa. La polla como un resorte regresaba a su posición de erección apuntando al techo. De nuevo se alzaba un poquito y la metía otra vez en la boca. La mantenía allí, podía ver como con su lengua le masajeaba porque sus mofletes indicaban que allí dentro había un baile inquietante. Los mofletes de mi mujer se abultaban con el empuje de la polla desde dentro ...
    ... de la boca. Ahora sí, agarro la polla de Rene con una mano e inicio un movimiento lento y rítmico con el cuello para meterse y sacarse el capullo de la boca, siempre con los labios apretados, presionando. Aleatoriamente ampliaba el movimiento para metérsela más al fondo, se quedaba quieta unas fracciones de segundo y de nuevo, al fondo y a fuera. No podía apartar la mirada, la felación era tan sensual que me tenía hipnotizado. René aumento sus gemidos al tiempo que tensaba su cuerpo marcando músculos definiendo sus cuádriceps y su abdomen.
    
    —Si no quieres que me corra, dame un descanso. —Dijo el francés.
    
    Anna se retiró regresando a sentarse sobre sus talones.
    
    Yo la tenía durísima, me dolían los testículos de la fuerte erección.
    
    —¿Como estas mi amor? ¿Te gusta ver como se la cómo? Tiene una polla deliciosa.
    
    No conteste, ella sabía de sobras que me había encantado verla con la boca llena. Se puso de pie, se acercó a mí y apoyando las dos manos en los apoyabrazos del sillón se reclinó para besarme, tenía los labios y la boca muy húmeda.
    
    —Maridito, levántate y quítame el tanga.
    
    Anna se reclinó sobre el respaldo del sillón, manteniendo las piernas rectas y ligeramente separadas.
    
    —Igual que le has bajado los calzoncillos a él ahora bájame el tanga a mí.
    
    Fue más fácil, el tanga se despegó de su cuerpo casi solo, cayó a sus tobillos. Sentí la suavidad de su piel, en las manos me quedaron restos de purpurina.
    
    —Regresa a tu sillón.
    
    Igual que hizo antes se ...
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