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El viejo zorro
Fecha: 19/02/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: AlbertoXL, Fuente: TodoRelatos
Serie “Un jefe diligente”: 1. La zorra astuta. 2. El viejo zorro. 3. Un jefe diligente. ______________________ Parte 2: Liliana. Con amar a mi esposo no era suficiente. Sería una hipócrita si no reconociese que ardía en deseo de llenar mi vida con otro hombre, uno de verdad. Y no sólo porque su polla fuese diminuta, que también, sino porque ni sabía ni podía darme lo que necesito. Por ende, tengo fundadas razones para discrepar de la extendida opinión de que lo importante de un pene no es su tamaño, sino la habilidad con que se usa. Con todo mi respeto, no, yo nunca me sentí satisfecha con los escasos diez centímetros de mi esposo por mucho que él se esforzase. El bulo de que una polla grande puede lastimar no se cumple conmigo. Mi coñito puede con lo que le echen, sin importar lo grande que sea, como la de don Alberto, el jefe de mi marido y mi actual amante. A mí no me importa lo hábil que sea un hombre, pues en la cama soy yo quien juega con él. Y cuando digo jugar, no me refiero solo a elegir la postura y el ritmo adecuados, sino que hablo de mis contracciones, contoneos y otras pulsiones como mi preocupante afición a las mamadas. Pasar la lengua en todas direcciones, a lo largo y ancho de una polla enorme es un deleite indescriptible que no está al alcance de cualquier macho. Sé que muchos lectores pensarán que Alfonso y yo somos un matrimonio inmoral y despreciable. Acepto lo de inmoral, pero no lo de despreciable. Alfonso está de acuerdo con ...
... que me folle a su jefe porque sabe perfectamente cuánto disfruto haciéndolo y, sobre todo, porque quiere que sea feliz, me sienta sexualmente satisfecha y viva mi vida con plenitud. Además, mi esposo ha comprendido que mi infidelidad también le beneficia ya que, después de follarme a Alberto, le estoy inmensamente agradecida. Dejando a un lado el tamaño de su polla, quiero al padre de mi hijo y, si supiera que sufre o se deprime por mi conducta sexual, la corregiría en el acto. Por suerte, no es así, de modo que puedo disfrutar follando con quien me da la gana. Han pasado meses desde que Alfonso me contestó que no le importaba si me acostaba con otros, siempre y cuando no lo abandonara; meses desde de que acabó reconociendo que la idea de verme con otro le excitaba; meses desde que consintió mi primera infidelidad con un desconocido estando de vacaciones; meses desde que le confesé que seguía fantaseando con mi ex en la ducha; meses desde que nos sinceramos mutuamente y decidimos hacer realidad nuestra mutua fantasía antes de que fuese demasiado tarde. Lo cierto es que nuestro nuevo estilo de vida conyugal se ha mostrado más prometedor a cada paso a lo largo de un camino que, emprendimos en pareja y continuamos como trío. Sin embargo, desde que empecé a acostarme con don Alberto tenía pensamientos morbosos que me preocupaban y consumían. Algunas noches pienso en él mientras estoy bebiendo vino en la sala, relajada al final de la jornada, a solas. En realidad tan ...