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Las aventuras de Benito y su perro “Husme” IX
Fecha: 19/02/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Viejo Intrepido, Fuente: TodoRelatos
Las aventuras de Benito y su perro “Husme” IX 9 Merche y Fátima Viernes 5 de junio de 2.026 A la mañana siguiente, cuando Benito abrió los ojos se dio cuenta que acababa de amanecer, y por el escaso resplandor de la claridad del alba pudo comprobar que Bea y Julia, completamente desnudas yacían abrazadas a su lado, pero no había rastro de Flor, que al igual que ellos tres había compartido una noche de desenfreno salvaje, en la que por primera vez en su vida había copulado con tres mujeres. Pero más bien que copular con ellas, podría decirse que había sido violado por ellas tres, hasta que agotado quedo dormido profundamente, por cuyo motivo ignoraba si la guardia había dormido junto a ellos o se había ido tras aquella feroz e inolvidable noche, en la que Flor Eterna perdió su virginidad. Sin hacer mucho ruido, se puso sus calzones y mientras lo hacía estaba pensando que en unas pocas horas debía de acercarse junto a Gracia hasta la notaría para firmar definitivamente la compra de su nueva y lujosa casa, y después comer ambos con Sandra, Patricia y su padre, motivo por el que no quería despertar a las dos jóvenes y volver a caer en la tentación que ambas le provocaban allí dormidas abrazadas y desnudas. Sigilosamente salió del dormitorio para dirigirse a la planta baja para prepararse un café y despejarse acordándose en ese momento de que Merche, la vendedora también le había dicho que le invitaba a comer con ella el día que se firmase la compra definitiva, y ...
... debería de pensar cómo afrontar esa situación, si disculparse con ella o bien invitarla a que se uniese a las dos hermanas, su padre, Gracia y el mismo. Bajando las escaleras y antes de entrar en la cocina, el inequívoco olor a café le alerto de que alguien se había adelantado a sus intenciones y supuso, como era lógico que debía de ser Flor la que se había encargado de hacerlo, tal como comprobó nada más entrar en la cocina donde le recibió la descendiente tártara con una excepcional sonrisa a la vez que le decía: -Me he tomado la libertad de preparar café y tostadas antes de irme a mi puesto. Iba a despertarte ahora mismo ya que dijiste que tenías que madrugar hoy. -Estas en tu casa Flor, - le dijo agradecido Benito sirviéndose un café – y no es una justificación, es totalmente verdad, pues de hecho tenía pensado darte un juego de llaves por si algún día las perdiese u olvidase. Además, es de agradecer levantarte y tener el café listo para espabilar. -La que tiene que agradecer soy yo, a ti, a Julia y a Bea. – dijo Mun volviendo a sonreírle – Ayer entre los tres me hicisteis la mujer más feliz del mundo ya que por fin perdí mi miedo a tener relaciones sexuales, pues siempre que había tenido oportunidad de hacerlo, al final me arrepentía y me echaba para atrás. Y debes de saber que si algún día decido tener un hijo te pediré que seas tú el que me lo haga, y sin ningún compromiso por tu parte. Ahora me voy a mi puesto y ya hablaremos. Sin darle opción a que dijese ...