1. El Precio de las comisiones


    Fecha: 21/02/2026, Categorías: Gays Autor: Jhosua, Fuente: TodoRelatos

    ... hablar de una de las dos viviendas restantes.
    
    ·“Es un cliente especial”.
    
    Me dijo con una voz que delataba su interés.
    
    ·“Por la mañana, un individuo me llamó preguntando directamente por ti. Cuando le expliqué que solo trabajas por las tardes, el hombre insistió en que estaba interesado en un piso que tú le habías ofrecido”.
    
    Dijo. Habían quedado para reunirse en esa vivienda, pero a última hora a José Manuel le había surgido un imprevisto, y le sería imposible acompañarme. Tras colgar, tuve que reorganizar mis propios planes, ya que había quedado con una compañera. Horas más tarde, el móvil volvió a sonar, era José Manuel de nuevo.
    
    ·“Otro cambio más”.
    
    Me informó. Exclamando.
    
    ·“Inicialmente, el individuo iba a ir con su esposa, pero, extrañamente, ahora ella no podría y vendría en su lugar, un conocido suyo”.
    
    Recalcando mi apoderado.
    
    ·“Según dice, uno a poner pegas, sobre todo”.
    
    José Manuel se aseguró de recalcarme las suculentas comisiones que ofrecía la venta de esa vivienda y me dijo que me enviaría la documentación necesaria si lograba convencerlos y cerrar la firma. Exclama.
    
    ·“Es una oportunidad que no puedes dejar pasar”.
    
    Añadió con una insinuación que no pasó desapercibida. Antes de terminar la llamada, me recordó que la visita estaba programada para las seis de la tarde, sugiriéndome que fuera con tiempo para echarle un vistazo al piso. Luego, me pasó el número de estas personas para que concretara la visita.
    
    Haciéndole caso a ...
    ... José Manuel, llamé a aquel individuo. Me presenté y le expliqué que la llamada era para fijar la visita a la vivienda. El hombre me propuso que nos encontráramos en su casa primero, ya que quería presentarme a su esposa.
    
    ·“Perfecto”.
    
    Respondí, sintiendo una mezcla de nervios y expectación. Exclame.
    
    ·“Estaré allí a la hora acordada”.
    
    Todo se desarrolló según lo previsto. Conocí a su amable esposa y, poco después, llegó el aparejador, quien nos acompañaría. Esa persona que vendría sobre todo a poner pegas.
    
    Luego, los tres salimos en su coche rumbo a la propiedad. Dirigiéndonos a la dirección indicada, aparcando no muy lejos del bloque. Durante el transcurso del viaje, yo conté algunas anécdotas, ellos reían conmigo, me devolvían alguna broma e incluso, soltaban comentarios con doble sentido.
    
    De repente, uno de ellos soltó, su voz apenas un murmullo cargado de una curiosidad pícara. Exclamó.
    
    ·“Te debemos unas excusas, ruego que nos perdones, te confundimos con una chica”.
    
    Reí, restándole importancia, y les hice saber que no eran los primeros a quienes les ocurría. Una risa nerviosa me acompañó, una que intentaba ocultar el sonrojo que siempre me producía ese tipo de comentarios.
    
    Aunque en el fondo, una parte de mí, quizás por mi fisionomía femenina, y mis escasos rasgos masculinos; disfrutaba de la confusión. Todos reímos y continuamos la conversación.
    
    Entramos en la vivienda y cerré la puerta tras de mí. Les fui mostrando el piso con todo detalle, ...
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