1. El Precio de las comisiones


    Fecha: 21/02/2026, Categorías: Gays Autor: Jhosua, Fuente: TodoRelatos

    ... explicando cada aspecto. Mi voz se escuchaba bastante bien, había eco e incluso se oían nuestras pisadas y risas resonando por todo el lugar.
    
    Les fui enseñando la vivienda estancia por estancia. Aquella persona interesada, que se me presentó como Alberto, preguntó con una sonrisa que no me gustó del todo. Exclama.
    
    ·“Aquí hace mucho calor, ¿o son imaginaciones mías?”.
    
    Su mirada se detuvo un instante en mi figura delgada. El aparejador, que se presentó como Braulio, intervenía con preguntas técnicas. Como.
    
    ·“¿Cuántos metros útiles tiene el piso? ¿Cuántos construidos?”.
    
    Su voz era más grave, y su mirada, por un fugaz momento, se posó en mis piernas largas y torneadas. La verdad es que sí hacía mucho calor, así que decidí quitarme la chaqueta y la corbata que llevaba.
    
    Lo cierto es que, la sentía pegada a mi piel, y mi ginecomastia, aunque leve se marcaba un poco bajo la fina tela de mi camisa. Cuando llegamos a la cocina, les dije, con un tono algo coqueto.
    
    ·“Con vuestro permiso”.
    
    Y al exclamar aquello, me solté el cabello. Lo llevaba recogido de tal forma que no parecía tan largo, mi cabello largo y oscuro cayo hasta descansar sobre mis hombros. Pero lo cierto es que, al soltarlo, aquellos dos hombres se quedaron mirándome, percibí sus ojos se abrieron ligeramente, una mezcla de sorpresa y algo más.
    
    Vi que el gesto causó el mismo efecto que si lo hubiera hecho una chica, era una atracción innegable para cualquier macho. Sus miradas penetrantes se ...
    ... fijaron en mí, casi devorándome.
    
    La conversación continuó con charlas, bromas y risas, todas con un doble sentido cada vez más evidente. Pude ver cómo Alberto, de manera sutil al principio, se tomó ciertas libertades.
    
    Sentí su brazo rodear mi cintura, una caricia apenas perceptible, pero cuya mano, de vez en cuando, bajaba lentamente desde mi cintura, rozando mis nalgas respingonas y duras. Un escalofrío me recorrió, una mezcla de sorpresa y una excitación incipiente que luchaba por no mostrar.
    
    Al sentir esas manos, las apartaba sin queja alguna, intentando escabullirme. Pero sus sonrisas se hacían más amplias, y sus ojos, más golosos. Se les veía venir sus intenciones. Al rato, esos cabrones empezaron a intentar agasajarme. Alberto se acercó, su aliento cálido en mi oreja.
    
    ·“Disculpa, cariño, es que este calor... ¡uf!”.
    
    Su mano rozó mi cuello, enviando un escalofrío por mi espalda. Braulio, por su parte, se pegó un poco más, y sentí su muslo rozar el mío de forma inconfundible.
    
    ·“Sí, sí, perdónanos, guapo. El calor nos pone así... libidinosos”.
    
    Quise zafarme para poder mirar la calefacción, pero me fue imposible moverme. Estaba atrapado entre ellos, sus cuerpos grandes rodeándome. Volviendo a su trama, intentaron seducirme, soltando lindezas sobre mi atractivo y mi cuerpo esbelto.
    
    ·“No sabes lo sexy que te ves sudando así, precioso”.
    
    Susurro Alberto, su voz grave y cargada de lujuria. Braulio añadió, su mano rozando mi pectoral. Exclamó.
    
    ·“Menudo ...
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