1. El Precio de las comisiones


    Fecha: 21/02/2026, Categorías: Gays Autor: Jhosua, Fuente: TodoRelatos

    ... mi voz apenas audible por el nudo en mi garganta. Se me acercaron lo suficiente como para que levantara ambas manos, mis dedos temblorosos, y las colocara sobre sus pollas.
    
    Estaban duras, calientes, palpitaban, y salía precum brillante de sus glandes. La única pega de esas pollas eran sus dueños, chicos de unos cuarenta, quizás algo menos, pero la erección que sentía entre mis manos era puramente animal.
    
    Alberto, posando sus manos en mis hombros, presionó, haciéndome entender que me arrodillara. La sumisión me invadió, y obedecí. Quedaron esas pollas a la altura de mi boca, tan cerca que podía sentir su calor en mis labios. Mientras acariciaba mis cabellos con una mano posesiva, dijo.
    
    ·“Es tuyo mi amor, chúpamela... ¡Vamos, putito!”.
    
    Su voz, una orden ronca que me encendió. Acerqué mis labios, primero hacia la polla de Alberto. Coroné su glande con mis labios en forma de 'O', apretando con suavidad.
    
    Cedí mis labios hasta tragarme su glande por completo, sintiendo cómo su cuerpo se tensaba. Soltó un gemido ahogado de pura satisfacción. Exclamando.
    
    ·“¡Aaaah, síííí!”.
    
    Saqué su polla de mi boca, una hilera de saliva brillante uniéndonos por un instante, y le hice a Braulio lo mismo. Pero al mismo tiempo, deslicé mi lengua por su venoso tronco, saboreando el sabor metálico del precum.
    
    Alberto se inclinó, lo suficiente como para darme un piquito, un beso tierno y cálido en mis labios finos. Confesándome aquello que tantos me dicen, y que sea cierto o no, ...
    ... poco me importa, sintiendo su aliento en mi boca. Susurra.
    
    ·“No soy gay, pero tengo la curiosidad de probar qué se siente; y joder, como que nada más verte, con esa carita de puta, y ese cuerpo de perra, sabía que iba a hacer contigo”.
    
    Esas palabras, de alguna manera, me emocionaron. Apartó sus labios de los míos y continué con su polla, seguí chupando y lamiendo, desde su glande hasta su base peluda, mis mejillas hundiéndose con cada succión.
    
    Al mismo tiempo, masturbaba el pollón de Braulio, mis dedos expertos apretando su tallo. Él se dedicó a acariciarme, tanto mis cabellos largos y oscuros, mi sien, mi cuello, mi espalda, mi pecho y mis pezones, ¡uuff! Los sentí endurecerse bajo sus dedos, cada caricia una descarga.
    
    Aparté la boca de la polla de Braulio para seguir con la de Alberto. Braulio se aseguró de que mi boca no se apartara de él sin su permiso. Con su pie desnudo, presionó mi pene contra el suelo, una mezcla de dolor y dominación que me hizo jadear. Elevé la vista, viéndole sonreír, una sonrisa cruel pero excitante. Exclamándome.
    
    ·“¡Por malo, maricón! No puedes apartarla cuando tú quieras, ¿eh? ¡Ahora traga de nuevo!”
    
    Mientras le miraba fijamente a los ojos, con una mezcla de desafío y sumisión, me dediqué en cuerpo y alma a la polla de Alberto. Le di lengua, ensalivando ese pedazo de verga, mis labios saboreaban el prepucio. Lentamente, comencé una paja, mis dedos rodeando su base y deslizándose hacia el glande.
    
    Braulio, con un rugido, tiró de ...
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