1. La vecinita Rosy (parte II): El primer encuentro


    Fecha: 22/02/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: DonBerna, Fuente: CuentoRelatos

    ... algunas cosas” le respondí a la vez que la abrazaba y la volvía a recostar junto a mí, quedando acomodados en posición de cucharita. Ella se dejó acomodar restregándome sus nalgas en mi miembro ya flácido, aun mojado de nuestros fluidos. “¿En serio le gusto? ¿No me está mintiendo? seguía cuestionándome. “¡Te lo digo en serio, chaparrita? ¿Por qué no me crees? ¿Acaso no se notó?” le dije manoseándole los senos y luego las nalgas.
    
    Entonces me insistió “¿Entonces por qué no me quiso penetrar? no quiso ser el primero. ¿Acaso no es lo que a todos les gustaría, quitarle la virginidad a una mujer?”. “No lo sé, quizá a los demás hombres, pero tal vez, en nuestro caso, es porque aún te veo como la niña que una vez conocí, y quise dejarle ese privilegio a la persona que elijas de pareja” le decía en un tono de inseguridad, pues obviamente mis acciones denotaban una doble moral; luego agregue “si no hubieras sido virgen, te hubiera hecho mía completamente; aun y a pesar de tu inexperiencia”. “Pues enséñeme, por favor, vecino. Se nota que usted sabe mucho, y me encanto tenerlo en mi boca.
    
    Con mi novio no creo que vaya a aprender nada, él es muy distraído con otras cosas. Y su prioridad no es el sexo, más bien es el futbol y eso del Facebook” me pidió haciendo una carita de niña buena. Mis pensamientos estaban en un conflicto moral, a pesar de lo que acababa de pasar. Pero pues ya había cruzado la línea; así ...
    ... que me envalenté y le respondí “Ok, está bien. Pero nada de penetración. A pesar de desear ser el afortunado de hacerte mujer, desistiré hasta que no lo hayas hecho con otro; ya sabrás si es con alguien a quien ames o que solo sea por deseo”. “Se me hace que me tiene miedo, vecino” dijo en tono retador. “No, chaparrita. No es eso. Y no voy a seguir tu juego. Solo quiero que estés segura”, le respondí mientras le peinaba sus cabellos rojos con mis dedos de una manera cariñosa.
    
    Luego dejé de abrazarla y me senté junto a ella y le dije “Bueno, ya alístate que se te hace tarde”, me fui directo a una nalga para hacerle un chupetón. Ella rio diciéndome “Jajaja me hace cosquillas, vecino”. “Para que no te olvides de mi” le dije riendo. La cobije con la sabana de su cama, manchada con nuestros fluidos. Me vestí con mi ropa aun húmeda. “Luego le seguimos con la reparada de la laptop” le dije antes de salir de su recamara mientras le guiñaba el ojo. Ella me siguió con la mirada con una cara de satisfacción.
    
    Lo que siguió después, fueron una serie de encuentros ya sin ninguna otra excusa más que el simple objetivo de desahogarnos sexualmente de manera mutua; ella en su papel de aprendiz me había elegido como su maestro en las artes de la estimulación de las zonas erógenas. Y más delante, paso lo que tenía que pasar, pero de una manera en que ella no se lo esperaba.
    
    Continuará.
    
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