1. Trabajo, ocio, desenfreno, infidelidad en Asia


    Fecha: 22/02/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: CARTUZ, Fuente: TodoRelatos

    ... del todo y lo dije para ponérselo fácil, que seguro que su cabeza ya estaba en ebullición. El caso es que el tío consiguió que le diera un masaje a su mujer. Se lo daba, pero sin la intención de llegar a nada, solo era para ponerla cachonda y dejarla a medias. Parte de la conversación mientras se lo daba en la hamaca...
    
    - Marisol, cariño, que tal te da el masaje el inglés.
    
    - Pues que quieres que te diga... MUY BIEN.
    
    - Pero... ¿Como de bien?
    
    - UFFFF... que como nos descuidemos... no sé qué puede pasar.
    
    - Jajaja... o sea que te está poniendocachondona. ¿A que no me equivoco?
    
    - Pues te equivocas, porque no me está poniendo, me tiene.
    
    - Pero le veo cortado, a este es de lo que hay que animarle. Me parece a mí.
    
    La contestación de ella a esto último fue muy significativa, porque dijo que lo único que le faltaba, que ella ya tenía bastante con tener que animar a uno como para tener que animar a dos. Cuando la respiración de ella estaba a muy buen nivel, paré en seco diciendo que ahí no se podía dar bien un masaje, entre otras cosas porque faltaban aceites esenciales y añadí que cuando quieran se lo podía dar en mi villa, ya que había una mesa de masajes y aceites. Porque si querías podías solicitar un masaje y si estás hospedado en una villa iban ellos y no tenías que ir tú. En principio no aceptaron, aunque suponía por lo que les iba conociendo, que él le diría que acudieran y ella diría que no, aunque la tentación fuera grande. Seguro que no me ...
    ... equivocaba, tengo un sexto sentido con las parejas que quieren explorar nuevas situaciones o ya las han explorado. A los primerizos se les nota mucho más.
    
    Luego estaba la que digo que tenía cuerpo de tenista, esta era diferente, se la veía muy segura, poco habladora, no trataba mucho con nadie, aunque siempre muy educada en el saludo. Viéndola con su marido era un poema, ella hablaba y él normalmente asentía. Escuche a unos hablar en español de ella, que le pondré nombre español para ser más fácil la narración, aunque no es española y si pusiera un nombre típico de donde es, serían demasiadas pistas. Así que pasaré a llamarla Amaya. Tenía una mirada desafiante y lo que me mataba era verla en las cenas. Vestía como si fuera de fiesta, falda bastante corta y lo que más me mataba, tacones de aguja clásicos. Era imponente, aunque la cara no acompañase al cuerpo, ojo, es mi opinión, que otras personas de alrededor decían que era muy guapa.
    
    Una de las nuevas costumbres de Kamnan era hacer cenas como si fueras en un crucero, colocando estratégicamente a los comensales de las mesas a la hora de cenar, aunque podías rechazar, algo que por lo que se ve no hacía nadie y ya le había dicho que tratara de colocarme en la misma mesa, aunque se excedió y colocó también a Marisol con su marido Jaime. Como los primeros en sentarnos fuimos Amaya con su marido y yo, saqué conversación con ellos rápidamente. A pesar de que cuando la había visto parecía un perro de presa, Amaya tenía una sonrisa ...
«12...456...10»