1. Trabajo, ocio, desenfreno, infidelidad en Asia


    Fecha: 22/02/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: CARTUZ, Fuente: TodoRelatos

    ... preciosa y era de risa fácil. Algo quedó demostrado, que igual que yo los había “fichado” ellos a mí también. Porque sabían de mis excursiones a bucear, a otras islas... de tal manera que, ya estando Marisol y Jaime, invité a Amaya y su marido a que me acompañaran a una de mis excursiones y fue el que me dijo que me tomaba la palabra.
    
    Era curioso ahora él no parecía ser un “manso” como aparentaba y era una pena. Era un tío muy correcto, con buena conversación y un verdadero especialista, diría más, una eminencia en temas físicos del deporte. Antes de las doce de la noche se retiraron como hacían siempre. La mirada de despedida de Amaya fue profunda, pero contenida. Jaime llevaba azuzando a su mujer para que entrara en conversación y ella sin cortarse le decía que era un coñazo andar con la aplicación para poder entendernos. Lo que sí pudimos bailar suavemente porque toda la música que ponían era de las míticas orquestas americanas de los años 50 o eso decían, eso sí era música en directo y reconozco que lo hacían muy bien.
    
    Quise bailar con Marisol y Jaime ante la duda que tuvo, animó a su mujer y esta accedió. Poco tardé en empalmarme con tanto roce profundo por parte de ambos. Me puse a hablarle suavemente y ella como no entendía nada de lo que le decía, susurraba como quien no quiere la cosa...“Si, Si... di lo que quieras que no te entiendo nada, pero debe ser verdad lo que vio mi marido, porque se te nota un señor vergajo y como sigas así me lo vas a acabar clavando ...
    ... en mitad de la pista” y eso si me soltaba una sonrisa. Luego me decía mirando a los ojos...“MADRE MÍA, HIJO MÍO... tenías que ser inglés, porque que parado que eres, tanto cuerpo, tanta... y tan atontolinado, te pasa como a mi marido majete, no sabéis tratar a una mujer... DÉJALO” y nueva sonrisa, hasta que regresamos a la mesa y voy al aseo.
    
    Fui al aseo para darle tiempo a ella a responder a las preguntas que, seguro que le estaba haciendo su marido, porque en situaciones así no falla. Cuando regresara sabría si ella le había contado algo, ya no digo todo, por la cara de él, si tenía ojos vidriosos llenos de lujuria, es que algo le había contado y si era así, ya fue con la complicidad de ella o no, el intentaría algo. Su cara era de puro vicio y nada más sentarse me dijo que a Marisol le había dado en ese momento un tirón la espalda. La cara de su mujer era un poema, porque se quedó a cuadros, pero lo que dijo a continuación la remató. Porque me dijo si no me importaría darle un masaje como en la playa, me mostré comprensivo y les dije que en mi villa había de todo. Ella medio tartamudeando decía que si con la cabeza, hasta que Jaime le dice que hable bien ya que yo no me voy a enterar.
    
    - Eres un gilipollas. No sé de qué vas, le metes a él en un compromiso, a mí ya no te digo y todo para luego hacer como un puto pajillero.
    
    - Yo te lo pongo a huevo y tú decides qué hacer. Jamás lo has tenido tan a huevo.
    
    - Eres un puto enfermo, te pondría los cuernos, pero como es ...
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