1. Mi marido ahora es un cornudo complacido


    Fecha: 23/02/2026, Categorías: Confesiones Autor: Daniela, Fuente: CuentoRelatos

    ... escandalosamente como una perra, mientras me entregaba toda.
    
    Le pedí que se detuviera, me sacó su chile lleno de mi líquido vaginal, me quité el vestido y le pedí se desnudara; me vio y rápidamente se quitó la ropa, estaba totalmente velludo, era fornido y fuerte y me gustó mucho más, en especial su enorme verga que se mostraba orgullosa y parada (como me había dicho mi marido), con esas gruesas venas que me encantaron al sentirla en mi interior. Se la mamé de nuevo, y volteándome le ofrecí las nalgas poniéndome como perrita para él. Me atrapó por las pompas, me puso su verga en la entrada de mi cuca y me la dejó ir nuevamente, arrancándome un quejido de lujuria.
    
    Me empezó a coger brutalmente, metiéndomela y sacándola, lo que me hizo venir sabrosísimo, y entonces empecé a decirle palabrotas:
    
    —¡Cógeme con todo lo que tengas, cabrón!… ¡Clávame toda tu verga que la tienes deliciosa!… ¡Papito, qué gorda la tienes, mi vida; siento que me revientas por dentro!… ¡Sigue, dame más, más, así!…
    
    Así me tenía clavadota cuando vi a mi marido, más bien lo intuí. Él estaba en la penumbra de la escalera a la segunda planta; no se veía, pero vi su silueta. Estaba disfrutando viendo como ese hombre me tenía bien empalada… Vi una seña que me hizo, quería que nos subiéramos a la recámara. Entendí de inmediato…
    
    —Ven, cariño… —le dije a mi amante. — Llévame a la recámara, allí me cogerás mejor y como tú quieras… —lo tomé de la mano y así prácticamente desnudo él y yo en ropa íntima, ...
    ... lo llevé a mi cama.
    
    Me acosté de espaldas y me abrí de piernas…
    
    —¡Cógeme como quieras, papi!… ¡Soy una señora puta que le encanta la verga!… ¡Párteme la madre con tu garrote!… —le dije presa de lujuria.
    
    Juan Arturo se me trepó, me abrió más los muslos y me la metió de nuevo, yo sudaba y me movía con su verga adentro, me retorcí y le dije.
    
    —Ponme de patitas al hombro mi rey, así es como me encanta…
    
    Él se acomodó y me la metió, así me llegaba hasta la matriz y me hacía relinchar como una yegua, y no sé cómo aguanté tanto… Me bombeaba incansablemente y empezó a hacerme venir, me escurrí y me vine a cántaros, mientras le gritaba que me cogiera como a su puta y él lo hacía. Me moví de nuevo y me la saqué yo misma, lo volteé de espaldas y me dediqué a chuparle la verga con gusto. Yo estaba más que poseída de cachondez, me lo comí todo, me monté en su firme vergota y dejándome caer me invadió de nuevo la calentura.
    
    Me movía, bajando y subiendo por su palo, me lo estaba cogiendo deliciosamente. Lo hacía para mí, para él y para el cornudo de mi marido que seguramente veía desde algún lugar como se cogían a su esposa…
    
    Arturo no aguantó más mis movimientos y se empezó a venir al mismo tiempo que otro orgasmo me avasalló; me vine con él; y mientras más me movía, más contraía mi coño como ordeñándole la verga hasta que toda su leche fue mía… La sentía escurrir entre los labios de mi panocha, me dejé caer sobre él, agotada y sudorosa, abandonándome a sus caricias. Él ...
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