1. Mi mujer, mi hija (2 - final)


    Fecha: 24/02/2026, Categorías: Incesto Autor: Al Mawsin, Fuente: CuentoRelatos

    Cuando ella me hablo en un susurro, utilizo las mismas palabras que mi dijo su madre cuando lo hicimos, la primera vez.
    
    —Despacio por favor. Solo respondí.
    
    —Me haces el hombre más feliz de la tierra.
    
    Se la metí despacio, como ella me lo pidió y también porque yo quería gozar al máximo ese momento. Mi pija es normal de largo, si la tengo bastante gruesa, cuando la tuve toda adentro me quede quieto, sentía como la concha de mi hija me succionaba, no había sentido nunca ese movimiento que hacía Vicky sobre la pija.
    
    —Ya está toda adentro, mi vida, de ahora en más te voy a dar hasta que pueda o hasta cuando vos quieras.
    
    —¡Cógeme papá! ¡Como deseaba tenerla adentro!
    
    —Eres hermosa Vicky y tu conchita más, me gustan los labios de tu concha se abren como alas de mariposa, no sé si me gusta más chuparte que cogerte, pero ahora me voy a acabar en tu concha, ¿Puedo hacerlo adentro? Le susurre al oído.
    
    —Sí, mi amor quiero sentir tu leche.
    
    —¡Mi nena quiere… ahg! ¡Ahggg!
    
    Y me vine dentro de ella, mi pija cabeceaba dentro de su concha, sus manos agarraban mis glúteos para que no la sacare ni un centímetro. Me tire en la cama al lado de ella
    
    —¡Esto fue rápido, Esteban!
    
    Era la primera vez que me llamaba por mi nombre, me gusto que no me llamara papá, así podía imaginar que no estaba cometiendo ningún pecado, a decir verdad no soy muy católico.
    
    —Es que estuve imaginando tanto que entraba en tu conchita, que no aguante, te prometo que el próximo voy más ...
    ... lento.
    
    Me recupere en unos minutos, ella besaba y me pajeaba suavemente, el bicho comenzó a dar muestra de vida.
    
    —Vicky, quiero cogerte mirando tu culo hermoso, al estilo perrito, ¿quieres?
    
    Cuando se puso en cuatro, yo me arrodille detrás, agarre la bikini y le seque la conchita me prendí como ternero mamándole los largos labios, use mis manos para separar las nalgas y dejar al descubierto el agujerito de su culo, marrón con pequeñas estrías que parecían que señalaban el centro por donde entrar, primero lo lambí, pegó un pequeño respingo cuando lo hice.
    
    —Papito, la tuya es muy gorda para mi culito.
    
    —Tranquila, ahora solo te quiero chupar toda.
    
    Puse mi lengua en punta y la mande tipo barreno y le chupe el culo, mientras ella gemía de placer y se mojaba su concha con pequeñas acabadas.
    
    —¿Le gusta a la nena lo que le hace este viejo degenerado?
    
    —¡Este viejito me está matando de placer!
    
    Estuve chupando concha y culo un buen rato y fui por el broche de oro. Apunte a su concha y la fui metiendo despacito gozando de ese culo como lo hacía con Susana, su madre. Que hermosa sensación, no sé describirla con palabras, solo aquel que se ha cogido a la mujer que ama en esa posición. Lo sabe.
    
    Estuve embelesado en esa posición y bombeando, bastante tiempo. Me saco del ensimismamiento el grito de:
    
    —¡Dale Esteban! ¡Dame papitooo!
    
    Esos gritos y el gozo que me cogerme por detrás a Vicky, acabe al grito de:
    
    —¡Toma Vicky, toma mi leche! Más que una acabada, fue ...
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