1. Mi mujer, mi hija (2 - final)


    Fecha: 24/02/2026, Categorías: Incesto Autor: Al Mawsin, Fuente: CuentoRelatos

    ... comenzamos a desnudarnos, estando casi desnuda la gire suavemente, quedamos frente a frente, tomando la iniciativa colgándose de mi cuello me beso apasionada. Desprendió una mano de mi cuello y sentí que bajaba lentamente introduciéndola dentro de mi slip para agarrar mi pija.
    
    Comencé por acariciar ese bello cuerpo; descubrí con mis manos cada bahía, cada ensenada. Desabroche el sujetador, que aprisionaban las mamas hermosas de pezones morenos. Sus ojos almendrados me miraban apasionados; el deseo brillaba en ellos. Sujete en mis labios un pezón y le pasaba la punta de la lengua; sentía como se erguía inmediatamente, rodaron mis manos por esa llanura morena de su piel hasta llegar al triangulo de su bikini, que guarda el abultado tajo de su concha, lo sentí tibio y mojado en mi mano, cori con mis dedos ese pedazo de tela, tocando los labios de su deseada vagina. Al rozar su sexo tuvo un estremecimiento, que me dio la pauta de lo ansiosa que estaba.
    
    Nos quitamos la poca ropa que quedaba en nuestros cuerpos; ya desnudos, comencé a besarla con pasión; centímetro a centímetro de piel, fui avanzando, acercándome al premio mayor.
    
    Me sumergí en las mieles de su conchita, coronada por unos hermosos labios hinchados de excitación, la vista que me daba la posición, era de lo más hermosa. Su excitación quedó expuesta, demostrándomelo con un orgasmo tremendo a los pocos minutos de saborear su fruta exquisita.
    
    Gemidos y suspiros llenaban la habitación solamente iluminada por ...
    ... reflejo de las farolas de la calle que entraban por la ventana, que me dejaron observar cómo se ponía en cuatro ofreciendo su sexo. Haciendo lo mismo, me ubiqué detrás para conectar los genitales, introduciéndome de a poco. Quería que disfrutáramos y lo estamos haciendo.
    
    Ya dentro por completo, comenzando el juego, que tanto nos gustaba jugar, disfrutábamos con el pongo y saca; el roce de mi pija en su concha, nos sacaba gemidos cada vez más fuertes. Entre esos gemidos escucho:
    
    —¡Aaag, sí, sí papito, como te siento!
    
    Mis testículos golpean su entrepierna con un lento movimiento rítmico, al punto de fusionarnos sincronizadamente en un acto sexual épico. La penetraba lento y cada vez más y más rápido; sentía como sus músculos vaginales apretaban mi miembro para provocarme más placer; aguantaba el semen que pugnaba por salir de mis testículos. Quería aguantar y seguir disfrutando de esta noche tan especial.
    
    Sé que no debería sentirme así con el cuerpo de mi hija, pero la pasión impuesta por Vicky, me llevaba al paroxismo y quite esos pensamientos de mi cabeza y pase a disfrutar del placer que me daba el culo de mi hija.
    
    Escuchar esos gemidos que afloraban de su boca y saber que yo era la causa de ellos me incendiaba, sus caderas se mueven en un fuerte vaivén, estiro mi mano para tomar su seno que pendía oscilante, su duro pezón me invitaba a jugar, el inminente orgasmo me hizo salir de su interior, su cara de sorpresa me hizo esbozar una sonrisa, sumerjo la cara ...