-
La ruta hacia el hotel
Fecha: 28/02/2026, Categorías: Gays Autor: MrMorbo, Fuente: CuentoRelatos
... lengua exploraba la boca de Pedro con pasión, sus manos apretaban firmemente las nalgas que se erguían sobre el short. A pesar de que las manos de Antonio eran de buen tamaño, parecían no ser lo bastante grandes para aquel imponente trasero. Luego, se arrodilló y logró que Pedro girara sobre sí mismo, deslizando el short hacia abajo para revelar esas impresionantes nalgas. Era, sin duda, un trasero maravilloso: redondo y completamente lampiño. Antonio abrió las nalgas de Pedro y enterró su nariz con desesperación. La cálida respiración sobre aquel lugar hizo gemir a Pedro, y la lengua ondulante de Antonio lo hizo gemir aún más. De vez en cuando, dejaba de lamerlo para mordisquear sus nalgas. Antonio parecía estar decidido a saborear cada centímetro de ese trasero. Pedro estaba claramente excitado y ansioso por la siguiente fase. Le dijo a Antonio que deseaba sentirlo dentro suyo y no tuvo que pedirlo más de una vez. Antonio se puso un condón que había comprado en la recepción del hotel y penetró a Pedro sin contemplaciones. Esto era exactamente lo que ...
... a Pedro le gustaba, y Antonio estaba más que dispuesto a satisfacer sus deseos. Mientras lo embestía con intensidad en posición de perrito, tiraba de su cabello con una mano y le daba fuertes nalgadas con la otra. Pasados unos cincuenta minutos, con los cuerpos bañados en sudor y Antonio aún dentro de Pedro, ambos estaban al borde del clímax. Entre jadeos, Antonio le susurró a Pedro, preguntándole dónde quería su leche. Con una mirada lasciva, Pedro le respondió que la quería en su cara. Antonio se quitó el condón apresuradamente y, con precisión, apuntó hacia el rostro de Pedro, cubriéndolo con una espesa capa de semen mientras un gemido ahogado escapaba de sus labios, culminando así un encuentro sucio, pervertido y deliciosamente placentero. Después de aquella experiencia, Antonio y Pedro nunca volvieron a coincidir en el transporte público, pero para Antonio, el regreso a casa ya no era la peor parte del día. A partir de entonces, buscar un compañero para hacer la ruta hacia un hotel, como lo hizo con Pedro, se convirtió en su pasatiempo favorito.