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Antonio el camionero y su chequeo de próstata
Fecha: 28/02/2026, Categorías: Gays Autor: AntonioSPA, Fuente: TodoRelatos
... alrededor, se ceñía, se adaptaba como un condón de carne y cartílago. No era solo una mamada: era una sumisión gloriosa, asquerosamente placentera. Y Antonio, como buen macho que se sabe adorado, se dejaba venerar a golpe de cadera. —Puta madre… Así te quería ver, hostias —gruñó Antonio, jadeando—. Tragando rabo como si fuera sopa caliente, con dos cojones. Gruñía con cada embestida. El sudor le caía por la cara y le empapaba los pelos del pecho. El placer le subía como una marea sucia, espesa, de esas que no se paran hasta que revientas. Y lo sabía. Estaba a punto de correrse. Y esa boca no iba a quedar limpia. Cuando notó que estaba a punto, gruñó con rabia: —¡Prepárate, Luca… que te voy a llenar esa garganta como una cuba! ¡Y ni se te ocurra escupir! Y se corrió. Una corrida densa, larga, caliente, brutal. Se la soltó dentro, como una descarga eléctrica que venía no sólo de sus huevos sino directamente de las tripas. Luca tragó todo. Con los ojos cerrados, con los labios apretados, con la polla de Antonio aplastándole la campanilla. Cuando terminó, Antonio se la sacó con un “plop” húmedo. La polla aún goteaba, espesa, caliente, marcada por las venas y brillante de saliva. Le dio dos golpes en la cara, como quien le sacude el polvo a un trapo usado. —Revisión completita, chaval. Con donación de esperma incluida. Luca, con la boca aún caliente y los labios pringosos, se apartó con un carraspeo seco, alzando la mano como quien pide tiempo ...
... muerto en un partido. Tenía los ojos vidriosos y el gesto tenso, concentrado en no vomitar la descarga de Antonio allí mismo. Tragó saliva con esfuerzo, respiró hondo un par de veces y, poco a poco, fue recobrando el color. Después su rostro se relajó, sonrió, y se pasó lentamente la lengua por el paladar, cerrando los ojos por un segundo. Paladeó los restos de corrida como si se tratara de un vino añejo. Y luego, abriendo los ojos con sorna, dijo con voz templada, fingiendo tono profesional: —Textura densa, alta viscosidad, temperatura excelente. Notas claras de café, algo de orujo… y fondo mineral. Sin duda, una leche de fumador con carácter. Muy masculina. Persistente. Y estoy seguro de que tus “bichitos” son unos nadadores que hasta sobreviven a mi jugo gástrico. Antonio lo miró desde arriba, sudado, jadeando aún, con media sonrisa torcida. —Y con eso ya tienes para escribir la tesis, ¿no, catador? Menudo cuajo tenéis los maricas… Luca sonrió. Antonio se encendió un cigarro con la calma de quien ha dejado su firma en el aire. Ni se molestó en mirar el cartel de “Prohibido fumar” pegado junto a la puerta: se lo pasó por el forro como quien se echa un escupitajo en mitad de misa. Dio una calada profunda, dejando que el humo le llenara el pecho mientras se recolocaba la polla morcillona dentro del pantalón, aún palpitante, como si la escena no hubiese acabado del todo. Luego bajó la camiseta que tenía enganchada al cuello, cubriéndose el torso sudado con ese ...