1. Antonio el camionero y su chequeo de próstata


    Fecha: 28/02/2026, Categorías: Gays Autor: AntonioSPA, Fuente: TodoRelatos

    ... culo, me has hecho ver las estrellas con el dedo… y encima me dejas empalmado. Como en los buenos bares de guarras, pero sin cubata.
    
    Luca rio por lo bajo mientras anotaba algo en la pantalla del ordenador, sólo por hacer como que trabajaba. Su mirada seguía volviendo una y otra vez a esa polla semierecta que parecía no tener fin.
    
    —Todavía no hemos terminado, Antonio.
    
    El camionero giró la cabeza, con una ceja peluda alzada. Se atusó la barba cana antes de replicar:
    
    —¿Cómo que no? ¿Ahora qué me vas a hacer, una ecografía en los huevos?
    
    Luca se levantó despacio, volvió a ponerse otros guantes con gesto metódico, pero con una mirada que ya no tenía nada de neutral. Se acercó hasta quedar frente a él, lo bastante cerca como para olerle el sudor caliente que se acumulaba en la entrepierna.
    
    —Precisamente eso —dijo con tono técnico, pero con una sonrisa escondida—. A tu edad, una revisión testicular no está de más. Buscar bultos, asimetrías, venas inflamadas… lo de siempre.
    
    Antonio soltó una carcajada bronca.
    
    —¿Y tú crees que con estos dos pomelos que tengo colgando va a haber sitio para asimetrías? Si pesan lo mismo que una garrafa de aceite, joder.
    
    El joven urólogo bajó la mirada un instante, evaluando el escroto con evidente delectación. Colgaba sudado, oscuro, velludo, con las venas marcadas y la piel tirante. Los huevos, morenos y grandes, parecían a punto de caerse de su propia gravedad.
    
    —Precisamente por eso —añadió Luca, ahora con voz más baja, ...
    ... cargada de malicia—. Cuando un hombre tiene semejante carga, hay que asegurarse de que todo funciona a la perfección. Y además, si no te la reviso yo… ¿quién te la va a revisar? ¿La señora de la limpieza del área de urología?
    
    Antonio le miró con el ceño fruncido, pero sin moverse. Se rascó el muslo, se recolocó el paquete con toda la mano, como quien acomoda una cuerda de barco. “La señora de la limpieza, dice… Pues no te jode, mejor que tú, maricón. Al menos esa tendrá tetas, coño… y si está buena, hasta le invito a un carajillo después de sobarme los huevos”, pensó, mascando la rabia con una mezcla de guasa y resignación.
    
    —Tú sólo quieres sobarme la polla, ¿verdad, chaval?
    
    Luca ladeó la cabeza, sin dejar de mirarle los huevos.
    
    —No. Quiero revisártela. Que no es lo mismo. Aunque si tú prefieres que lo haga otra persona, estás en tu derecho de pedir un cambio de médico. Pero claro… —se cruzó de brazos— no creo que haya muchos colegas míos capaces de valorar una pieza como esta.
    
    Antonio soltó una risita sarcástica.
    
    —¿Pieza? ¿Pero tú te crees que llevo un fósil egipcio entre las piernas o qué?
    
    —No, Antonio. Sólo calzas un pollón de campeonato. Y como todo lo excepcional, hay que cuidarlo.
    
    Hubo un silencio cargado. Antonio lo miró de arriba abajo. Tenía esa mezcla de duda, mosqueo y orgullo en la cara. Como si supiera que lo estaban toreando… pero le gustara el ruedo.
    
    Al final, se atuso de nuevo la barba, retirándose con los dedos la saliva acumulada en ...
«12...678...15»