1. Venganza de sangre II


    Fecha: 01/03/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: KatieHill8, Fuente: TodoRelatos

    Segunda parte gentecita bonita 🥰
    
    El joven Cedric Alistair se despertó con el amanecer, su cuerpo adolescente ya respondiendo al ritual diario. Como cada mañana se asomaba por la gran ventana de su alcoba en dirección al río. Allí abajo, las mujeres del pueblo se bañaban desnudas. Vio a niñas pequeñas correteando, sus sexos lampiños y vulnerables. Adolescentes de pechos hinchados y nalgas redondas que brillaban al sol antes de sumergirse, mostrando por un instante el destello rosado de sus vaginas y anos. Mujeres maduras se lavaban el cabello, arqueando la espalda para ofrecer la pesada plenitud de sus pechos y el vello oscuro y húmedo de sus sexos entre muslos robustos.
    
    Cedric, con un gemido, miró hacia abajo. Su pene, ya completamente erecto y palpitante, se elevaba desde su vello oscuro. Era grueso y recto, con el glande descubierto y brillante de humedad. Con la mano libre, se acarició los testículos, que se tensaban con necesidad. Comenzó a jalarse con movimientos rápidos, imaginando que eran sus manos las que acariciaban aquellos cuerpos, que su boca mordisqueaba aquellos pezones.
    
    Pero hoy, su fantasía tuvo un rostro: Liana, la vendedora de rosas. Imaginó sus pecas, sus senos generosos, el ancho de sus caderas bajo el vestido. Se imaginó enterrándose entre esas piernas, sintiendo el calor húmedo de su virginidad.
    
    Justo cuando el calor en su vientre estallaba, un ruido metálico retumbó abajo.
    
    Se sobresaltó, su semen manchando su vientre y su mano en ...
    ... seco. Frustrado, se vistió a toda prisa con los calzones holgados, pero en su prisa, su pene, aún semi-erecto y sensible, quedó fuera, colgando sobre el precioso vello de su pubis, con la última gota de su frustración brillando en la punta. Bajó las escaleras, empuñando la espada de su padre con manos temblorosas.
    
    —¿Quién está ahí? —gritó, su voz quebrada.
    
    De las sombras emergieron ellas como lobas hambrientas asechando a su presa. Branwen, la pelirroja, con la Espada de Cuervo en mano, su armadura de cuero ajustada a sus curvas poderosas, sus pechos altos y firmes desafiando el material. Eira, la de cabello plateado, más esbelta, sus pechos pequeños y perfectos visibles bajo el cuero, sus caderas estrechas pero letales abrió las piernas preparadas para pelear. Alistair y su virilidad antes orgullosa empezó a esconderse.
    
    Sin mediar palabra, la pelirroja cargó. Su espada corta silbó en el aire. Alistair, con más suerte que habilidad, logró parar el golpe, el impacto hizo temblar su brazo.
    
    Cedric forcejeó torpemente con Branwen, sintiendo por un instante la fuerza animal de su cuerpo. Pero fue Eira, silenciosa como una sombra, quien lo inmovilizó por detrás, presionando una daga contra su garganta.
    
    —Suelta el arma, cachorro —susurró ella, su aliento frío en su nuca.
    
    Su espada cayó. Branwen se plantó frente a él, sus ojos verdes recorriendo su cuerpo con diversión perversa. Su mirada se detuvo sin pudor en su pene, que colgaba, expuesto y vulnerable, fuera de sus ...
«1234...»