-
Venganza de sangre II
Fecha: 01/03/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: KatieHill8, Fuente: TodoRelatos
... campo de flores. —¡Son mis huevitos de pascua favoritos! —canturreaba, pellizcándole los muslos—. ¡Vamos, saqueémoslo de aquí! Allá afuera, el espectáculo estaba listo. Morag, Rhiannon, Sorcha, Bevyn y Elara —las cinco guerreras— ya habían terminado su trabajo. Los cuerpos de los guardias de Alistair yacían esparcidos, desangrándose sobre la tierra, sus gargantas abiertas o sus entrepiernas convertidas en un revoltijo sangriento. Las chicas, semi-desnudas y llenas de sangre que resaltaba sobre su piel sudorosa, reían como hyenas ebrias. Morag, con sus pechos pequeños y firmes manchados de rojo, se frotaba descaradamente los pezones endurecidos sobre el brazo sin vida de un guardia, riendo. Rhiannon, la de las curvas más generosas, se había sentado a sobre la cara del cadáver de otro, frotando su sexo húmedo contra la nariz del muerto con movimientos obscenos, jadeando de placer. —¡Mirad lo que tenemos! —gritó Sorcha, ágil y letal, señalando mientras Branwen y Eira arrastraban a un Alistair gimiendo de los huevos. Lo ataron sin piedad a los dos postes que él mismo usaba para desollar ciervos. El pobre idiota ni siquiera se resistió, sus ojos vidriosos aún con una esperanza estúpida de piedad. Le amarraron las muñecas y los tobillos, extendiéndolo como un cordero para el sacrificio. La multitud del pueblo, antes temerosa, ahora se congregaba con una curiosidad morbosa y excitada. Branwen se irguió, su cuerpo esbelto y mortal brillando con sudor y sangre ajena. Su ...
... voz cortó el aire como un latigazo. —¡Oídme, todos! ¡Y especialmente vosotras, putas del río! —gritó, señalando con desprecio a las mujeres que observaban con los pechos al aire y las bocas abiertas—. ¡Mirad bien lo que le pasa a quien se cree dueño de nuestras tierras! Con un movimiento brusco, su mano se hundió en la cintura de los calzones de Alistair. Sus dedos encontraron los cordones y los desató con un tirón experto. La tela cayó hasta sus tobillos, dejando al descubierto sus muslos temblorosos y su virilidad ahora patéticamente encogida por el miedo. La multitud contuvo el aliento. —¡La sangre llama a sangre, y hoy pagará con su orgullo! —rugió Branwen, mientras Eira se pegaba a su espalda. Eira se fundió contra él, su cuerpo delgado y fuerte moldeándose a su espalda. Alistair podía sentir la dureza de sus pequeños pechos desnudos, presionándole los omóplatos, y el calor húmedo de su sexo, que ella frotaba contra sus nalgas con movimientos circulares. Una de sus manos se deslizó por su abdomen sudoroso hasta agarrar con crudeza su pubis, los dedos enterrándose en su vello oscuro. La otra mano le tiró del pelo, exponiendo su cuello. —Huele a miedo —murmuró Eira contra su oreja, mordiendo el lóbulo—. Huele a verga inútil. Pero Branwen era la estrella del show. Se arrodilló frente a él con las piernas abiertas, mostrando sin pudor cómo el cuero se le ajustaba al sexo. Con movimientos teatrales y burlones, calentó su daga en una antorcha hasta que la punta ...