1. Venganza de sangre II


    Fecha: 01/03/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: KatieHill8, Fuente: TodoRelatos

    ... padre, pero bueno… tendremos que conformarnos con el cachorrillo..."
    
    Las mujeres forcejearon con él, riendo como niñas en un juego, sus manos recorriendo su cuerpo no para sujetarlo, sino para pellizcar y arañar. Cuando le quitaron el puñal del pecho, Alistair, con un grito de pánico, logró zafarse y corrió hacia el dormitorio principal. Afuera, risas etéreas y pasos saltarines resonaban en el pasillo.
    
    —¡Calor, calor, caliente! —canturreó Branwen, su voz un canto juguetón—. ¡Sus huevitos de pascua deben estar muy sudaditos!
    
    —¡Yo los quiero encontrar primero! —gritó Eira con falsa inocencia—. ¡Prometo no apretarlos demasiado... fuerte!
    
    Otras risas se unieron, un coro de hadas malvadas. Alistair, cegado por el terror, se lanzó hacia el espacio bajo la gran cama de madera. Forzó su cuerpo, pero sus caderas eran demasiado anchas. Quedó atrapado, su torso oculto pero su trasero y sus partes íntimas completamente expuestos, sus testículos colgando tímidamente entre sus muslos.
    
    La puerta se abrió de par en par.
    
    —¡Oh, mira! —exclamó Eira, saltando hacia él con gracia felina—. ¡Encontré el premio gordo!
    
    Sus pasos fueron leves y rápidos. Alistair gritó y forcejeó, patéticamente atrapado.
    
    —¡No! ¡Por favor! —suplicó, su voz quebrada.
    
    —Shhh, tranquilo, precioso —murmuró Eira, arrodillándose detrás de él—. Tenemos un regalo para ti...
    
    De repente, con una sonrisa pícara, Eira se abrió el cuero que cubría su torso, dejando al descubierto sus pequeños pechos ...
    ... firmes, con pezones rosados y erectos.
    
    —¿Ves? —dijo, balanceándose ligeramente—. Son para ti... si puedes agarrarlos.
    
    Mientras Alistair miraba, paralizado entre el miedo y la confusión, Eira no resistió la tentación.
    
    ¡PLACK!!!!
    
    Su pie descalzo, rápido como una víbora, se estrelló con fuerza precisa contra sus testículos, aplastándolos contra su propio ano.
    
    —¡AAAAAAHHHHHH, NOOO! —aulló Alistair, con lágrimas brotando de sus ojos.
    
    —¡Uy, lo siento, bebé! —dijo Eira con una voz de niña traviesa, frotando su pie sobre su escroto ahora dolorido como si estuviera jugando con una pelota—. Es que desde este ángulo se ven tan... juguetones.
    
    Pero el juego apenas comenzaba. De la nada, una mano fuerte y fría —la de Branwen— se cerró como una trampa de acero alrededor de sus testículos, apretando con una fuerza que hizo que Alistair viera estrellas.
    
    —¡¡SUELTA, POR FAVOR, TE LO SUPLICO!! —gritó, con hipo entre los sollozos.
    
    —Silencio —ordenó Branwen, tirando de él lentamente como si fuera un pesado saco—. La piñata está por romperse, y queremos todos los dulces.
    
    Entre tirones y sus gritos entrecortados, lo fueron extrayendo de su escondite. Branwen no soltaba su preciada presa, riendo a carcajadas.
    
    —¡Le diste en el blanco, hermana! —gritó Branwen, dando una palmada juguetona a las nalgas de Alistair con su mano libre—. ¡Pensé que los habría escondido mejor! ¡Pero ahí estaban, colgando como dos manzanas maduras!
    
    Eira saltaba a su alrededor como una niña en un ...
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