1. El Juego del Tío y la Sobrina - Final


    Fecha: 01/03/2026, Categorías: Incesto Autor: Daniela Brito, Fuente: TodoRelatos

    El primer rayo de sol que se filtró entre las cortinas de su habitación hizo que Eva entrecerrara los ojos con dolor, como si la luz fuera un martillazo directo en su cráneo. Su cuerpo era un mapa de dolor: cada músculo, cada articulación, cada centímetro de piel parecía gritar en protesta al más mínimo movimiento. Se incorporó lentamente, sintiendo cómo las sábanas se pegaban a su piel sudorosa, y al hacerlo, un repentino flashback de la noche anterior la golpeó con la fuerza de un tren.
    
    Fragmentos de memoria aparecieron en su mente como pedazos de un espejo roto: el galpón, las luces rojas, el sonido de la fusta cortando el aire antes de estrellarse contra su carne, los gritos mezclados entre el dolor y el éxtasis. Pero lo más confuso era el viaje de regreso a casa. Recordaba estar en el auto de Pablo, pero las imágenes eran borrosas, como si alguien hubiera desenfocado esa parte de su memoria.
    
    "¿Vine en el auto chupándosela al tío?"
    
    La posibilidad la hizo estremecer, no tanto por el asco, sino por lo poco que le importaba la respuesta. Se pasó una mano por el rostro, como si pudiera borrar los pensamientos con el gesto, y se obligó a salir de la cama. Sus pies descalzos tocaron el suelo frío, y al levantarse, un dolor agudo en sus muslos la obligó a morderse el labio para no gemir.
    
    El espejo del armario le devolvió una imagen que apenas reconoció. Su cuerpo, normalmente pálido y suave, estaba ahora cubierto de moretones, marcas de cuerdas y líneas rojas que ...
    ... dibujaban el camino de la fusta. Solo su rostro se había salvado, intacto, como si Pablo hubiera tenido cuidado de no dejar pruebas visibles para el mundo exterior.
    
    Y entonces lo vio. El collar.
    
    El collar de perlas azules y el pequeño hueso de metal seguían ceñidos a su cuello, brillando bajo la luz del amanecer como un recordatorio silencioso de su sumisión. La orden de Pablo resonó en su mente: "Nunca te lo saques."
    
    "¿En serio voy a ir a la universidad con esto puesto?"
    
    Pero la idea de desobedecerle le provocó más ansiedad que la de ser descubierta. Con movimientos torpes, buscó en su armario algo que pudiera cubrir el resto de las marcas. Un suéter de cuello alto negro, aunque hacía demasiado calor para llevarlo. Jeans holgados, aunque le rozaran las nalgas adoloridas. Y un pañuelo que, con un poco de suerte, disimularía el collar sin taparlo por completo.
    
    —Eva, ¿estás lista? —la voz de su madre desde el pasillo la hizo saltar.
    
    —¡Sí, mami! ¡Un segundo! —respondió, forzando un tono alegre que sonó falso incluso para sus propios oídos.
    
    Al salir de su habitación, evitó el contacto visual con Marta, rezando para que no notara nada extraño. Pero su madre, siempre ocupada con los preparativos para su turno en el hospital, solo le dio un beso rápido en la mejilla antes de salir corriendo.
    
    —¡Ten cuidado! —fue lo único que dijo antes de que la puerta se cerrara tras ella.
    
    Eva respiró aliviada y salió de la casa, sintiendo cómo el collar pesaba en su cuello ...
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